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Por Deyra Guerrero

El 20 de noviembre es una de las fechas conmemorativas más importantes en México, sin embargo, y sin que esto represente minimizar o restarle significado al movimiento revolucionario, lo cierto es que la historia que leemos en los libros de texto de la educación básica -que la mayoría recordamos- están llenos de mitología. Analicemos algunos ejemplos.

Fue una lucha nacional contra la dictadura de Porfirio Díaz. Falso.

Contrario a la idea de que todos los líderes de la Revolución pelearon unidos en contra de Díaz o Victoriano Huerta, el movimiento fue la suma de distintas rebeliones armadas que tenían distintas motivaciones a lo largo de la República Mexicana. Incluso los personajes que actualmente consideramos héroes terminaron persiguiéndose unos a otros: Carranza mandó matar a Zapata; Obregón y Calles a Carranza y Villa; Calles a Obregón y, finalmente, Cárdenas expulsó a Calles.

Hubo más de un millón de muertos. Falso.

Sí hubo un millón de víctimas derivadas del caos y los enfrentamientos por la Revolución Mexicana, pero entre fallecidos, desaparecidos, heridos, desplazados y 500 mil personas que perdieron la vida por la epidemia de influenza de 1918, la hambruna y otras enfermedades. Las muertes en campo de batalla no fueron más de 100 mil.

Francisco ¿Indalecio? Madero ¿era espiritista? Falso y verdadero.

La famosa “I” de Francisco I. Madero no corresponde a Indalecio, sino a Ignacio, según su fe de bautismo y acta de nacimiento. Sus nombres provienen de San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola, santos a los que sus padres eran fieles devotos. De lo que sí tienen algunas evidencias los historiadores es que desde 1891 adoptó la doctrina espírita de la cual dejó una vasta obra, incluso habría fundado periódicos como La Cruz Astral, en el que publicaba artículos firmados con pseudónimos como Arjuna y Bhima. Tan involucrado estaba que presentó ponencias en los Congresos de 1906 y 1908 sobre espiritismo.

Pancho Villa: el “Robin Hood” mexicano. Engañoso.

Existen una serie de leyendas e historias en torno a Pancho Villa, que incluso han llevado a que sea considerado por algunas personas como santo venerado, pues se considera que era un ladrón que robaba a los ricos para darle a los pobres. Otros dicen que cometió un gran crimen que lo hizo huir y cambiar de identidad. No obstante, lo único que está comprobado es que “El Centauro el Norte”, Doroteo Arango, era un hombre como todos, que realizó actos buenos, pero tambiénotros moralmente incorrectos.

Zapata era un pobre campesino y no estaba muerto. Falso y falso.

Concebido por la mayoría de los mexicanos como un pobre campesino que se levantó en armas para pelear por su tierra, la verdad es que Emiliano Zapata era un pequeño propietario de una modesta porción de tierra de cultivo, algunos buenos caballos y una vez, con lo que ganó con una buena cosecha de sandías, pudo comprar una botonadura de plata para lucir radiante su traje de charro. Le gustaba la comida francesa y darse algunos “lujos” como buen coñac, aunque todo lo anterior no demerita sus batallas. Zapata murió oficialmente en Chinameca, Morelos, en abril de 1919, luego de que fuera traicionado por Jesús Guajardo. Empero, hay quienes afirman que se escapó a Arabia tras haber descubierto la trampa que le habían preparado y que fue su hermano quien tomó su trágico final. Mas dado que existe una foto del “Caudillo del Sur” asesinado, esta última teoría ha quedado eliminada.

¿Quieres leer más sobre el tema? Aquí te dejamos algunas lecturas recomendadas.

https://journals.openedition.org/amerika/2063?lang=es

https://www.letraslibres.com/mexico/el-mito-la-revolucion-mexicana-entrevista-luis-gonzalez-y-gonzalez

http://www.milenio.com/opinion/hector-raul-solis-gadea/atrevimientos/el-mito-de-la-revolucion-mexicana

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2010/11/101119_revolucion_mexico_mitos_heroes_vh

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