Por Melina Barbosa
El 1 de mayo de 2015, el Estado intentó capturar a Nemesio Ruben Oseguera Cervantes. Pero la denominada ‘Operación Jalisco’ no culminó con ‘El Mencho’ detenido, sino con un helicóptero Cougar derribado y el capo que, al escapar, dejó de ser un hombre para convertirse en una leyenda del crimen.
La muerte de ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras un operativo realizado exclusivamente por fuerzas mexicanas en Tapalpa, Jalisco, demuestra el intercambio de datos entre EE.UU. y México, una práctica común en tratados de cooperación bilateral en materia de seguridad.
No obstante, la narrativa que presume del éxito estratégico de inteligencia palidece frente a la vulnerabilidad de la población civil que enfrentó una jornada de parálisis y horror. Mientras las fuerzas federales cumplían su objetivo, la ciudadanía quedó atrapada en el fuego cruzado y en la violenta respuesta criminal que se expandió por el territorio mexicano.
Cronología de la caída de ‘El Mencho’
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y reportes de fiscalías, el operativo del 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, se ejecutó bajo una precisión técnica; sin embargo, en el terreno, dicha acción detonó una onda expansiva de violencia:
- 06:00 – 09:00: Inicio de la intervención terrestre y aérea basada en inteligencia compartida con EE.UU.
- 09:00 – 10:30: Enfrentamiento intenso en la zona urbana de Tapalpa. «El Mencho» resultó herido de gravedad.
- 10:30 – 11:30: Fallecimiento del capo y de dos de sus escoltas durante el traslado aéreo hacia la Ciudad de México.
- 14:00 en adelante: Inicio de una respuesta coordinada del CJNG con 252 narcobloqueos en 20 estados del país, concentrándose 65 de ellos en Jalisco.

Diversos testimonios recopilados por medios de comunicación dan cuenta que para la ciudadanía, el éxito del operativo se tradujo en la imposibilidad de llamar a casa, la suspensión de clases y servicios de transporte, así como la visión de vehículos y locales calcinados.
Mientras los helicópteros sobrevolaban la zona serrana, en comunidades como Cuquío y San Isidro, ubicadas en la Región Centro del estado de Jalisco, la realidad se filtraba a través del aislamiento.
Martha Patricia, una profesora normalista, narró cómo la falta de información oficial convirtió su jornada laboral en un laberinto de pánico. Sin señal telefónica y con versiones encontradas en redes sociales, el miedo se apoderó de las aulas.
«Su relato no habla de estrategias de seguridad ni de inteligencia binacional. Habla de sus consecuencias, aquellas con las que gente como ella tiene que cargar sin tener a dónde acudir. De semáforos apagados, de llamadas que no entran, de hijos que piden permiso para salir al parque y donde una madre responde que no ante la inminente muerte que camina frente a ellos. En la cronología oficial, los hechos se ordenan por horas. En sus memorias, se ordenan por miedos», señala la crónica titulada “La captura del «Mencho» contada por una maestra rural” de Ricardo Balderas.
El saldo de la violencia nacional y el caos informativo
El costo humano de la captura y abatimiento del líder del CJNG, por quien se ofrecían 15 millones de dólares, fue elevado y sigue contabilizándose:
El Secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, detalló que, aparte de esta operación, con inteligencia militar central también se obtuvo información de que Hugo «H», alias «El Tuli», operador logístico financiero y principal persona de confianza del «Mencho», se encontraba en El Grullo, Jalisco.
Desde ahí, ‘El Tuli’ coordinaba los bloqueos sobre las vías de comunicación, los incendios a vehículos, los ataques a instalaciones militares, a la Guardia Nacional, negocios, instalaciones del gobierno, etc., ofreciendo, además, 20 mil pesos por cada militar que asesinara a integrantes del cártel.
A esta violencia física se sumó una desinformación caótica potenciada por las nuevas tecnologías. Verificado identificó que el pánico no solo fue alimentado por hechos reales, sino por contenidos falsos, manipulados o sacados de contexto, entre los que destacan:
- Videos e imágenes con IA: Se viralizaron imágenes generadas con inteligencia artificial que muestran incendios masivos en Puerto Vallarta y un avión en llamas.
- Descontextualización: Se difundieron videos antiguos de disturbios en otros países (como Nepal) y un video que no corresponde al traslado de ‘El Mencho’ ni a la captura del cuñado o hijo del líder del CJNG.
- Narrativa de intervención directa: Perfiles afines a Donald Trump aseguraron que el operativo que terminó con la vida de Nemesio Oseguera fue responsabilidad del gobierno de Estados Unidos.
La falsa percepción del «abatimiento» como fin del problema
La muerte de ‘El Mencho’ inaugura un periodo de incertidumbre y alta volatilidad para el crimen organizado en México.
Aunque al momento no está claro si Oseguera Cervantes dejó definida una línea de sucesión, por su tamaño y alcance territorial, el CJNG enfrenta un alto riesgo de fragmentación y luchas internas por el poder, un escenario que podría traducirse en mayores niveles de violencia en varias regiones de México, apunta Insight Crime.

Históricamente, esta estrategia de descabezamiento criminal ha demostrado que neutralizar a un líder no termina con el conflicto, sino que suele fragmentar a las organizaciones en células más violentas y erráticas.
Estudios académicos con datos municipales han encontrado que la captura o muerte de líderes de cárteles no ‘garantiza la paz’, sino que provoca incrementos significativos en homicidios en los territorios donde operan, debido a disputas sucesorias, fragmentación interna y conflictos entre facciones o grupos rivales por el control de rutas y mercados.
Como señala el proyecto Gatitos contra la Desigualdad: “Esto confirma lo que comúnmente se llama ‘efecto cucaracha’, y que podrá pasar en Jalisco: sin una estrategia integral que reduzca las rentas del mercado ilegal y reconstruya capacidades institucionales, los golpes espectaculares al liderazgo de los carteles no resuelven el conflicto, sino que lo reconfiguran, muchas veces con costos humanos aún mayores”.
Por otro lado, resulta necesario cuestionar el uso oficial del término «abatir»: una categoría del lenguaje de guerra que, al ser utilizada para justificar la privación de la vida, suele diluir la responsabilidad institucional y evadir el debido proceso.
Voces expertas señalan que priorizar el ‘abatimiento’ sobre el proceso judicial es silenciar un archivo clave para la memoria colectiva. Sin capturas no hay testimonios, y sin testimonios, la posibilidad de conocer la verdad y alcanzar la justicia y reparación para las víctimas queda sepultada bajo narrativas oficiales.
LINKS | FUENTES:
- Versión estenográfica. Conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo del 23 de febrero de 2026
- Comunicado FGR | 104/26
- La captura del «Mencho» contada por una maestra rural | La Opinión de México
- La caída de “El Mencho” desata videos, imágenes con IA y desinformación | Verificado MX
- REWARD FOR INFORMATION: NEMESIO RUBÉN OSEGUERA CERVANTES | U.S. Department of State
- Mujer Pierde la Vida Frente a su Hijo en Fuego Cruzado Tras Ataque Contra la Policía de Zapopan | Nmás
- En 20 años de “guerra” contra el narco, ¿cuándo la solución fue “abatir” líderes de carteles? | Gatitos contra la desigualdad
- ¿Qué sigue para el CJNG en México tras la muerte de ‘El Mencho’? | Insight Crime
- Jalisco 1/M | Zona Docs
- El horror a través de una ventana a 500 kilómetros de distancia | Zona Docs
- The Beheading of Criminal Organizations and the Dynamics of Violence in Mexico | ESOC
- Organized criminal violence and leadership decapitation in Latin America’s drug wars | Science direct
- Kingpin approaches to fighting crime and community violence: Evidence from Mexico’s drug war | NIH


