Por Debanhi Soto
Aproximadamente una de cada 14 personas en Nuevo León se autodescribe como total o parcialmente indígenas. Sin embargo, pese a que es un grupo demográfico numeroso y cuya población va en aumento, se enfrentan a deficiencias estructurales como racismo, invisibilización, falta de representación y presupuesto en el Estado.
Si bien el Estado ha tomado distintas medidas para cerrar la brecha de discriminación que hay hacia las personas indígenas como la promulgación de la Ley de los Derechos de las Personas Indígenas y Afromexicanas o la implementación de acciones afirmativas en procesos electorales; hoy las comunidades indígenas de Nuevo León son invisibilizadas y siguen sin tener representación política.
Por ejemplo, en los lineamientos del proceso electoral 2023-2024 se implementaron acciones afirmativas que obligaban a que cada partido político o coalición presentara una fórmula de candidaturas integrada por personas que se autoadscribieran como indígenas; no obstante al día de hoy no hay ningún legislador o legisladora en el Congreso del Estado que se autoperciba como indígena.

En este contexto, Porfirio Hernández, representante del Consejo Estatal de Pueblos Indígenas en Nuevo León presentó una iniciativa ante el Congreso en la que se buscaba asegurar la representación política indígena.
Según explicó en entrevista, la iniciativa busca incorporar acciones afirmativas en las fórmulas para la elección de diputaciones de representación proporcional y no en los de mayoría popular (que son electas por el voto) como ocurre actualmente.
De esta manera, los partidos estarían obligados a postular al menos a una persona perteneciente a una comunidad indígena en sus listas plurinominales.
Con ello, se pretende garantizar la presencia de las poblaciones indígenas en el Congreso del Estado y que así las comunidades originarias puedan avanzar en el reconocimiento de sus derechos y la creación de políticas públicas que les beneficien.
“En esta cuota que se reparten los partidos, no tenemos nosotros la representación como indígenas, esto significa que no tenemos participación efectiva para que nosotros estemos en este Congreso del Estado. Eso deriva en que tenemos en el abandono a estas comunidades indígenas que existen en Nuevo León” expuso Porfirio Hernández a medios de comunicación tras presentar su iniciativa de ley.
Nuevo León no ha asignado un presupuesto a los pueblos indígenas
El 30 de septiembre de 2024, bajo el mandato de Andrés Manuel López Obrador, se reformó el artículo 2 de la Constitución Mexicana para reconocer a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio.
Desde entonces, la partida presupuestal federal incluye presupuesto directo para los pueblos y comunidades originarias a través del Anexo Transversal 10 del Presupuesto de Egresos de la Federación y el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social donde se creó el apartado de Pueblos Indígenas.
Sin embargo, según explicó Porfirio Hernández, el presupuesto no llega ni a Nuevo León, ni a Tamaulipas porque se considera que “son estados que no tienen poblaciones originarias”. Una idea que no solo es falsa, sino que invisibiliza las necesidades que tienen las personas indígenas en contextos urbanos.
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Asimismo, debido a que Nuevo León no tiene representación indígena en alguno los niveles de gobierno, no se han implementado mecanismos que reclamen los recursos de la partida presupuestal federal a niveles estatales o municipales.
“(Tamaulipas y Nuevo León) son estados que son considerados que no tienen pueblos originarios (…) El error radica en esas terminologías y por eso las personas hoy en día, los que viven en los entornos urbanos no están contemplados en los programas sociales, ni los hacen en las políticas públicos ” explicó Porfirio Hernández en entrevista.
El mito: Nuevo León no es un estado formado por pueblos indígenas
Bajo el argumento de que en el estado no existen pueblos originarios, las personas indígenas que viven en Nuevo León son sistemáticamente discriminadas e invisibilizadas, afectando en el ejercicio de sus derechos.
Pero es falso decir que en Nuevo León no existen pueblos originarios. La Secretaría de Igualdad e Inclusión (SII) reconoce que en el estado habitan más de 457 mil personas que se autodescriben como total o parcialmente indígenas y el Censo de 2020 expone que hay 75 mil personas que hablan una lengua originaria en el estado, principalmente náhuatl y tének.
Además hay registros históricos y arqueológicos que documentan la existencia de comunidades indígenas que se asentaron en el noreste de México antes de la conquista, por lo que no se puede afirmar que Nuevo León no tiene pueblos originarios.
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Aldo Salazar, politólogo y antropólogo explicó en entrevista que el mito de que no hay personas indígenas o pueblos originarios se creó deliberadamente en aras de impulsar una imagen industrial y de modernidad que beneficia a los círculos empresariales y produce “trabajadores disciplinados y obedientes”.
“La imagen que han querido dar de Monterrey empresarios y políticos desde hace más de un siglo es la de una ciudad puramente industrial enfocada en lo moderno, en el futuro y en lo nuevo. De modo que todo lo que choque con esa imagen y con esa identidad queda excluido y queda borrado de nuestra historia oficial, de nuestros libros oficiales” expuso Aldo Salazar.
Reportaje realizado para Reporte Índigo | Imagen de portada: Reporte Índigo

