- La advertencia expresada con estas filtraciones es para alguien que no es el presidente… #EsClaudia.
Por Pablo Pérez
Dejemos primero de lado lo que ya se ha dicho, que hay claramente una intención detrás de las notas publicadas en ProPublica, Deutsche Welle y el New York Times a partir de “filtraciones de información” y que al mismo tiempo la reacción del gobierno mexicano fue exagerar al hablar de las conclusiones de estos artículos (si se puede llamar artículo a la escueta pieza del NYT) y capitalizarlo como uno más de los ataques en su contra aprovechando para transgredir, con gala de cinismo, la Ley de Protección de Datos Personales.
Lo que me ocupa hoy es la motivación detrás de estas filtraciones, la información no se filtra sola, siempre hay una intención ética o política detrás de estas acciones.
En este caso parece que la filtración ha sido cuidadosamente controlada para no dar más que la oportunidad de especular. Básicamente dicen que a partir de testimonios fragmentados se puede inferir que en el pasado hubo investigaciones sobre posible participación de dinero del crimen organizado en campañas políticas.
¿Y dónde está la nota? Ya desde el 2015 se estableció que la participación de dinero irregular en campañas ascendía hasta a 15 pesos por cada peso oficial, en todas las campañas de todos los partidos, es absurdo pensar que esos fondos exagerados no están ahí por conveniencia de distintos grupos de poder y más ridículo aún sostener que esos grupos que introducen dinero de manera ilegal a las campañas son todos de intereses y actividades legales.
O sea, estamos seguros que dinero del narco hay en todas las campañas de todos los partidos.
¿Para qué mandarle una señal a un presidente que va de salida? Algunos “periodistas” militantes de la 4T se desgarran las vestiduras señalando esta filtración como parte de una estrategia de “golpe blando” y señalan que así se ejecutaron los golpes de estado como el de Bolivia o las campañas que llevaron al Lula da Silva a la cárcel en Brasil.
Pero hasta ahora AMLO ha sido, no solo inmune, sino que su popularidad parece fortalecerse con los ataques; golpear de esta manera a un presidente con este nivel de aprobación, con el apoyo total del Ejército y una habilidad de transformar los negativos en positivos (digna de Donald Trump) es una iniciativa absurda destinada al fracaso.
Más bien parece un disparo al aire que sirve como advertencia sobre la información dura que seguramente la DEA sí tiene.
Pienso que claramente esta advertencia no es hacia el presidente saliente, alguien en el Departamento de Estado (que tan amablemente ha salido cada vez a decir: “noooo, claro que no hay una investigación abierta en este momento sobre dinero sucio en campañas”) está soltando estas salvas para darle una señal a alguien más.
Alguien que hizo campaña ¡desde un año antes de iniciar las campañas! Alguien que siempre dijo que las bardas pintadas ilegalmente en la sierra de Guerrero o las calles de Sonora promocionando su imagen eran “iniciativas propias de ciudadanos simpatizantes”; Alguien que representa el partido que ha realizado más actos de campaña irregulares registrados.
A ese alguien, el aparato de inteligencia de la DEA le está diciendo: “mira, a tu predecesor le tenemos registrados los dineros de campaña y los trabajadores turbios desde hace 18 años, nomás para que sepas que de ti también tenemos todo…” y si se lo dicen es porque le saben algo.
La advertencia expresada con estas filtraciones es para alguien que no es el presidente… #EsClaudia.
Pablo Pérez (@paperjourno) es periodista y productor audiovisual, de niño quería ser parte de la tripulación del Capitán Cousteau. Estudió Ingeniería Bioquímica, es ganador de un Premio Nacional de Periodismo que lo usa como tope de puerta, es contador de historias y muy crítico de narrativas engañosas.
