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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

Al accidente que costó la vida a cinco personas la tarde de este lunes fue inesperado, como cualquier accidente, pero el impacto que causó que entre las víctimas se encontraran la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, y el senador y coordinador de la bancada del PAN, Rafael Moreno Valle, cambió por completo lo que parecía una jornada de poca información en la prensa.

Yo mismo había “terminado” de hacer un resumen informativo cuando llegaron las primeras versiones.

No tardamos como medios en tener la confirmación sobre la identidad de las víctimas, especialmente de la gobernadora y el senador, ambos casados desde hace muchos años.

Tan rápido fluyó la confirmación y la información relevante del suceso en sus primeras horas, que cuando la titular de Gobernación, los titulares de Seguridad y de Comunicaciones y Transportes y el encargado de la aún PGR, dieron una conferencia de prensa, en realidad sólo dieron la versión oficial de lo que ya todos los medios sabíamos y habíamos difundido a través de todas nuestras plataformas.

Incluso ya traíamos la nota bien armada sobre cuál es el procedimiento legal para enfrentar la ausencia del titular del poder ejecutivo en Puebla y cómo se elegirá al próximo gobernador o gobernadora.

Tan rápido fluyó la información que en un día feriado como el lunes, en el que hay poca información, pues los medios de repente se quedaron sin nada qué decir.

Entonces vino la pobreza informativa. De repente los enlaces en vivo con reporteros y corresponsales en Puebla que no aportaban más datos que los que ya teníamos y lo peor es que las televisoras y algunas emisoras de radio comenzaron a especular sobre las causas del accidente, sobre las implicaciones políticas y hasta el absurdo de hablar sin sustento de atentados, involucrando irresponsablemente a integrantes de un partido político que hasta el último minuto seguía pidiendo reconocimiento a su triunfo electoral del 1 de julio pasado.

Pero la prensa fue de mal en peor y comenzó la lectura, re lectura, impresiones de pantalla, los llamados a “lea usted con atención” y la absurda reproducción de mensajes de Twitter con las condolencias de cuanta figura publica se les pudo haber ocurrido.

Ante el vacío informativo siempre alguien o algo lo va a llenar.

Durante horas los medios digitales, la radio y especialmente la televisión se la pasaron sólo reproduciendo este tipo de mensajes que carecen absolutamente de valor periodístico e informativo, que seguramente a la sociedad le importa medio pepino.

Salvo el lamentable, pero tampoco sorprendente tuit del diputado Gerardo Fernández Noroña, el resto de la clase política, los aliados y adversos, se desvivieron en cumplir el muy mexicano refrán de que todos y todas hablan bien de quienes murieron.

Usted, amigo, amiga lectora, ¿de verdad le parece relevante ver en los medios este tipo de mensajes?, ¿le aportó algo para entender esta noticia de alto impacto?

La prensa perdió una buena oportunidad de hacer mejor periodismo y contar esta historia, porque se perdió en mensajes completamente intrascendentes.

Nota del Autor: La tarde del 24 de diciembre y al medio día del 25 de diciembre, el gobierno federal citó a la prensa para informar sobre el accidente en que murió la gobernadora y el senador. En ambos casos, no informaron nada periodísticamente valioso.

lento

* Andrés (@aasolisa) es Periodista. Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”
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