Por Camila Salazar
Desde el 3 de enero de 2026, luego de la operación militar estadounidense en Caracas, Venezuela, circuló en redes sociales fotos y videos en donde el Cuartel de la Montaña 4F, —lugar del mausoleo del expresidente Hugo Chavez—, había sido bombardeado por un misil. La noticia generó una conmoción inmediata, convirtiéndose en tendencia global, sin embargo la información resultó falsa.
Publicaciones con más de 126 mil visualizaciones, mostraron videos de una colina en llamas, acompañados de textos como: “El Mausoleo de Hugo Chávez en el 4F, reducido a escombros. La imagen que marca el fin de una era y el colapso total del culto a la tiranía”o ”El símbolo máximo de la tiranía ha quedado reducido a escombros tras un bombardeo masivo”.

La narrativa sugería un ataque simbólico al país venezolano tras la detención de Nicolás Maduro, interpretándose como una acción deliberada para desmantelar los iconos del sistema político previo.
Los algoritmos de plataformas como X (antes Twitter) y TikTok impulsaron estas imágenes, que fueron dadas por ciertas tanto por opositores como por seguidores del gobierno, alimentando un clima de caos y desinformación en medio de una crisis política sin precedentes.
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La imagen del bombardeo al Mausoleo es falsa
A pesar del impacto visual de las imágenes compartidas, esta información es falsa. Tras una verificación de imágenes satelitales realizada por Maldita.es, se confirmó que el mausoleo de Hugo Chávez no sufrió daños estructurales ni fue objeto de bombardeo.
La confusión tiene una base real, ya que sí se registró una explosión en esa misma zona geográfica durante las incursiones aéreas. Sin embargo, el objetivo del ataque estadounidense no fue el monumento funerario ni la tumba del expresidente.
El blanco real fue el Antiguo Observatorio Naval Cagigal, un punto militarizado ubicado a escasos 500 metros del Cuartel de la Montaña. Este observatorio ha funcionado históricamente como un nodo de comunicaciones y vigilancia, lo que lo convertía en un objetivo táctico para neutralizar la defensa aérea.
La proximidad entre ambos edificios en la cima de la colina La Planicie, en Caracas, sumada a la oscuridad de la noche y la magnitud de las llamas, hizo que desde distintos puntos de la ciudad, el fuego del observatorio pareciera provenir directamente del mausoleo, induciendo al error a los observadores locales.
Manipulación del material visual
Gran parte del material audiovisual que sirvió como «prueba» del ataque resultó ser fraudulento. Muchos de los videos que circulaban mostrando “escombros” del mausoleo o explosiones en cámara lenta eran en su mayoría, imágenes de Gaza (2024) o de ataques aéreos en Siria, las cuales fueron sacadas de contexto para ajustarlas a la geografía de Caracas.
Asimismo, la inteligencia artificial estuvo presente y dificultó que los usuarios pudieran distinguir la realidad de la ficción. Se detectaron múltiples «deepfakes» y recreaciones digitales de columnas de humo insertadas sobre fotos reales del 3 de enero.
Estas herramientas permitieron fabricar evidencias visuales en tiempo real que engañaron incluso a analistas internacionales, demostrando la sofisticación de la desinformación en 2026.
¿Por qué se viralizó tan rápido?
Esta noticia falsa aprovechó el llamado sesgo de confirmación y la alta carga emocional del momento.
En un contexto de incertidumbre, las personas tienden a creer y compartir aquello que refuerza sus deseos o temores. Además, el silencio informativo oficial en las primeras horas críticas tras la captura de Maduro generó un vacío de datos reales que fue llenado por especulaciones, teorías conspirativas y contenido fabricado en las redes sociales.
En conclusión
El Mausoleo de Hugo Chávez no fue destruido, muchas de las fotos y videos que circularon mostrando “escombros” del lugar resultaron ser en su mayoría, imágenes de Gaza o de ataques aéreos en Siria. Asimismo, la inteligencia artificial estuvo presente y dificultó que los usuarios pudieran distinguir la realidad de la ficción.
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