- Esta nota forma parte de la serie de investigación Soldados del Algoritmo, que revela como organizaciones ultraconservadoras operan campañas que combinan desinformación, acoso en redes y acciones presenciales mediante sus integrantes para frenar la interrupción legal del embarazo, con apoyo y capacitación vinculada a estructuras de derecha española.
Por Daniela Mendoza Luna
A través de la recolección de firmas digitales en más de 70 campañas locales y federales, organizaciones y grupos de derechas han logrado frenar o retrasar reformas clave sobre la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), la objeción de conciencia y la muerte asistida.
De acuerdo con el análisis de las peticiones en la plataforma Actívate, específicamente en la categoría “Vida”, existe una difusión sistemática de narrativas falsas o engañosas sobre las propuestas promovidas por legisladoras y legisladores locales a partir de dos determinaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: La inconstitucionalidad en la penalización del aborto y la obligatoriedad de que cada centro de salud público en México cuente con personal que no sea objetor de conciencia y pueda ejecutar interrupciones del embarazo.

Las tres mentiras más utilizadas para presionar al Congreso
El desglose de las iniciativas revela que el ecosistema conservador utiliza tres hilos narrativos principales para manipular a la opinión pública y movilizar a su base digital:
El mito de los «9 meses de gestación»
Tanto Actívate como el Frente Nacional por la Familia (FNF) afirman recurrentemente que los proyectos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y las iniciativas locales (como la de la diputada Mariana Casillas en Jalisco) buscan permitir el aborto «en cualquier etapa, incluso hasta el día del parto».
Esto es falso. Las resoluciones de la SCJN y las propuestas locales se enfocan exclusivamente en eliminar la criminalización del aborto dentro de los marcos de salud generales regulados (usualmente hasta las 12 semanas). Ninguna ley plantea la interrupción médica a libre demanda en el noveno mes.
La supuesta «persecución» a médicos
A través de la Federación Mexicana de Objetores de Conciencia (Femoc), se difunde que las reformas de salud en la CDMX y el Edomex «obligan a los médicos a actuar contra su fe» y criminalizan al personal de salud.
La SCJN mandató que las instituciones públicas de salud tienen la obligación de contar con personal no objetor para garantizar el derecho a la salud de los pacientes. Regular la objeción de conciencia no es prohibirla, sino asegurar que el derecho de un médico no anule ni desampare el derecho constitucional de una usuaria.
El ataque a la educación sexual y la «ideología de género»
Agrupaciones como Patria Unida por un México Valiente y AcTÚa Familia (esta última con alianzas transnacionales con el partido español VOX) catalogan las leyes de igualdad sustantiva y derechos reproductivos como «herramientas autoritarias» que buscan destruir los valores familiares. Además, AcTÚa Familia promueve activamente en congresos locales el inexistente «síndrome post-aborto«.
Este supuesto síndrome es una narrativa ideológica sin respaldo. No está reconocido por ningún organismo internacional de salud mental como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Asociación Americana de Psicología (APA). Las reformas federales simplemente buscan la armonización legal con tratados internacionales de derechos humanos.
El choque contra los derechos de los adolescentes
Una de las batallas más intensas de estas organizaciones es el bloqueo del acceso a la salud reproductiva para menores de edad. Bajo argumentos morales vestidos de lenguaje sanitario, afirman que el reparto confidencial de anticonceptivos en escuelas «promueve la promiscuidad» y «vulnera la patria potestad».
Frecuentemente catalogan de forma falsa a la pastilla de emergencia (píldora del día siguiente) como un método «abortivo».
Sin embargo, sus reclamos chocan de frente con el marco legal e institucional de México:
- NOM-047-SSA2-2015: Esta norma federal regula la atención a la salud de jóvenes entre 10 y 19 años, dictando que los servicios de salud sexual deben prestarse con enfoque de derechos y bajo estricta confidencialidad.
- Capacidad de consentimiento: La ley mexicana avala que los adolescentes reciban consejería y anticonceptivos sin la presencia o firma de los padres, una medida diseñada específicamente para romper las barreras que provocan embarazos infantiles y no planeados.
- Salud Pública: La evidencia científica demuestra que negar insumos anticonceptivos a los jóvenes no detiene su vida sexual; por el contrario, incrementa críticamente la deserción escolar, la mortalidad materna y perpetúa los círculos de pobreza.
La investigación de este entramado deja claro que el debate en los congresos locales no es una disputa técnica de leyes, sino una campaña digital coordinada que utiliza la desinformación como su principal herramienta de presión política.
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