Por Diana Soto y Gogo Ortiz
“Dejas de hacer lo que estás haciendo o te vas 10 años preso”. Esa fue la amenaza que recibió Wimar Verdecia del gobierno de Cuba tras haber sido retenido contra su voluntad e interrogado por varias horas por su trabajo como caricaturista político y director de un suplemento digital en El Toque, llamado “Xel2”.
En 2022, El Toque publicó un comunicado en el que expuso que al menos 16 personas del equipo habían renunciado ante la represión de los Órganos de Seguridad del Estado cubano. Estas acciones incluyeron acoso y tortura psicológica para obtener confesiones en video sobre un upuesto financiamiento enemigo al medio para desestabilizar al gobierno.
“Desde el principio, nosotros sabíamos que esto era peligroso, y más si intentábamos hacer caricatura política como si la censura no existiera”, dice Verdecia desde París, donde reside desde que dejó la isla, apoyado por la organización francesa Cartoon For Peace.
Además de este tipo de represión, en Cuba se vive escasez eléctrica, médica, alimentaria y una crisis de salud pública. En parte, por las antiguas y recientes sanciones de Estados Unidos, que incluyen los bloqueos petroleros establecidos por el presidente Donald Trump en 2026.
Por un lado, interrumpir la adquisición de petróleo ha derivado en apagones que pueden durar varias horas. De acuerdo con Periodismo de Barrio, la demanda máxima del país es de alrededor de 3 mil megavatios (MW), pero no se consigue garantizar más de 1 mil 500 MW.
“Las condiciones de vida del cubano de hoy en día y de mi familia en La Habana. Estamos hablando de a veces 12, 16 horas de corte de electricidad. La gente a veces se levanta por la madrugada cuando llega la corriente y se pone a cargar el teléfono a las 3 de la mañana o las mujeres se levantan y se ponen a lavar”, explica el ilustrador.
Expertos de la Organización de las Naciones Unidas han expresado su preocupación por las consecuencias que tiene la restricción de combustible, un elemento fundamental, no solo para la generación eléctrica, sino también para los sistemas de agua, saneamiento, hospitales, transporte público y la producción alimenticia.
Este organismo internacional instó a que se revoquen estas medidas por la crisis humanitaria que provocan, pero también bajo el argumento de la no intervención y autodeterminación.
Para quienes viven de cerca la realidad cubana, la coyuntura también ofrece una posibilidad de cambio a las condiciones de escasez en las que viven.
“La seguridad del Estado se encargó durante muchos años de coartar cualquier iniciativa o cualquier personalidad que trajera a la mesa una propuesta de transición pacífica, y yo veo dos escenarios: una intervención directa a los Estados Unidos, ya sea algo parecido a lo que pasó en Venezuela, o algo incluso más abierto de operación militar o un estallido social para que pueda existir un cambio”, explica Verdecia.
En Cuba ¿dibujo o libertad?
Desde hace años, Cuba vive un éxodo masivo de personas, que abandonan la isla para buscar mejores condiciones en otros países o, como en el caso de Wimar Verdecia, para evitar la cárcel y continuar con su trabajo.

El pasado 17 de abril, el presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que la migración de jóvenes cubanos a otros países estaba relacionada con que “el capitalismo le compra capacidad y talento (a Cuba), en el que no invirtieron, mientras (los que se van) acusan a la sociedad que los formó de no garantizarles lo que el mercado depredador les ofrece”.
El ilustrador comentó que desde pequeñas, las personas en Cuba son instruidas hacia una posición política ligada al comunismo, que define como “doctrina histórico militar” en contra del imperialismo, que condiciona la vida y el acceso a los productos y servicios de Occidente.
“Los cubanos están en medio de una tensión (política), son rehenes de una situación sociopolítica que no tiene nada que ver con nosotros (…) Nosotros queremos trabajar, tener una vida, reproducirnos y morirnos en paz, como el resto de todas las especies del planeta. No tener que vivir bajo esa sombra de ‘bueno, nosotros somos cubanos, nos toca’”, aseguró.
Un análisis de la UNAM sobre los profesionales cubanos que han migrado a México señala que, además de la escasez general que viven las personas en Cuba, los salarios que obtenían los profesionales no eran suficientemente altos para vivir holgadamente ni para desarrollarse profesionalmente.
En el otro escenario, trabajos como el periodismo se han visto fuertemente mermados por la censura y la represión. Verdecia fue director de “Xel2” desde 2019 y una tarde del 2022 fue interceptado en un parque y llevado a una casa donde lo detuvieron e interrogaron por horas.
“No solo se trata de renunciar a tu trabajo, a tu manera de ganarte la vida, a tu forma de expresión. Es también renunciar, es verte expuesto. Para renunciar tenía que hacer un video en el que declaraba que yo dejaba de trabajar con medios independientes, que tenía que declarar sobre fondos de esos medios, que eran fondos e informaciones públicas, pero igual me obligaron a hacerlo”, narra.
Y era eso o 10 años de cárcel.
El conflicto de Verdecia y El Toque con el régimen no fue únicamente por las caricaturas políticas. En aquel momento, el medio había creado también una herramienta capaz de sacar el promedio del precio del dólar en el mercado informal, lo que permitía, en palabras del ilustrador, conocer la salud y el nivel de la economía cubana.
“Se había creado una herramienta periodística capaz de dar una tasa de cambio lo más realista posible, que era, en consecuencia, bien diferente a la tasa de cambio oficial que tenía el gobierno. Y ahí empezaron los problemas. Fíjense, siempre, como dicen, siempre empieza por el dinero”, explicó.
Luego que Verdecia y otros de sus colegas fueron obligados a grabar los videos, estos fueron publicados en televisión nacional con declaraciones editadas. Él, como jefe del proyecto, apareció más tiempo al aire.

Pese a los señalamientos de haber cedido ante el régimen, en aquel momento Wimar no pudo responder nada. Cualquier comentario hubiera comprometido su salida de Cuba.
Con el apoyo de Cartooning for Peace, Verdecia preparó su salida, vio dos veces a su madre antes de abandonar la isla, y llegó a París, donde reactivar su vida personal y profesional tampoco fue sencillo.
“La vida como periodista, como caricaturista exiliado, es otro mundo completamente diferente. Es una nueva vida empezando desde cero en una cultura, en una lengua completamente diferente. (…) Llegas a un contexto en el que tú no conoces nada, no dominas el idioma, no dominas la cultura. Es un contexto muy exigente con el tema de documentación, con el tema de legalidad y donde los tiempos son diferentes al contexto donde nosotros venimos”, explicó.
Desde que llegó a Europa, Verdecia ha trabajado como mecánico de bicicletas, camarero y agente de acogida en un museo. Y, aunque ha podido trabajar esporádicamente como ilustrador, ya no se dedica completamente al arte.
Tras la expulsión, Wimar atestigua la situación cubana desde el extranjero, conoce la vida interna a través de la vivencia de sus seres queridos y las noticias, pero, aunque siga dibujando sobre Cuba, ahora no puede regresar.
FUENTES | LINKS
- Continúan los ataques contra elTOQUE: Xel2 es obligado a recesar
- Expertos de la ONU condenan la orden ejecutiva de Estados Unidos que impone un bloqueo de combustible a Cuba
- Díaz-Canel: Girón es hoy y es siempre
- Éxodo de jóvenes profesionales cubanos a México
- Bloqueos impuestos por Estados Unidos a Cuba en 2026

