- Frente a la promoción oficial de ‘El Mundial más Norteño’, las familias buscadoras renombran el evento como ‘El Mundial por las y los Desaparecidos’, una denuncia ante la crisis de desapariciones que rodea las canchas.
Por Melina Barbosa
Mientras Nuevo León se viste de anfitrión y el gobierno estatal promociona «El Mundial más Norteño», las familias buscadoras de FUNDENL salen a las calles con otro nombre para el evento deportivo: «El Mundial por las y los Desaparecidos». Más que una protesta simbólica, se trata de una denuncia histórica y urgente.
Para dimensionar la magnitud, FUNDENL señala que el Estadio Monterrey —una de las sedes del Mundial— tiene capacidad para 53,500 espectadores. El total de personas desaparecidas en México, que ya supera las 133 mil, bastaría para llenar ese recinto más de dos veces.
La crisis que rodea el estadio
Cuatro municipios concentran la mayor cantidad histórica de desapariciones en Nuevo León. Monterrey (2170 casos), Guadalupe (572 casos), General Escobedo (445 casos) y Apodaca (431 casos) son el epicentro de la crisis y son también la zona metropolitana donde el mundo pondrá los ojos este verano.
Desde ese mismo territorio, FUNDENL lleva 15 años organizada exigiendo respuestas y en todo ese tiempo, el estado no ha salido del top cinco nacional en cuanto a desapariciones.
«Nuevo León sigue formando parte de los cinco estados con más casos de personas desaparecidas. Desde hace años estamos en esos cinco lugares. Y el gobierno de Nuevo León, que tiene mucho de ‘primer lugar en todo’… también estamos en los primeros lugares de personas desaparecidas», señala en entrevista, Angie Orozco, vocera de FUNDENL.
Según el RNPDNO, Nuevo León acumula más de 7 mil 450 personas desaparecidas y no localizadas, posicionándose en el quinto lugar nacional, solo por debajo de Estado de México (14,647), Tamaulipas (13,820), Jalisco (12,778) y Michoacán (7,856).
A nivel estatal, NL no ha podido bajar de 500 desapariciones en los últimos cinco años. Los picos más altos se registraron en 2010, con 740 casos, y en 2011, con 700. Después, entre 2012 y 2020 vino una disminución con un promedio de 250 casos al año y a partir de 2021 se volvieron a superar las 500 desapariciones anuales.
«Sin carpeta no hay desaparecido»: FUNDENL rechaza la nueva política de búsqueda de Sheinbaum
En diciembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la nueva estrategia vincularía los registros de personas desaparecidas a las carpetas de investigación existentes. Para las familias buscadoras, eso significa quedar fuera del sistema.
Orozco explica el problema con un ejemplo concreto: la desaparición de una mujer y cuatro familiares queda registrada bajo una sola carpeta. Si el criterio es contar expedientes y no personas, la cifra real se desvanece. Lo mismo ocurre con familias que, por miedo o porque el Ministerio Público no les abrió la puerta, nunca pudieron formalizar una denuncia.
«En una carpeta puede haber muchísimas personas. Es el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, una sola carpeta que no representa la magnitud ni la gravedad. Eso permitió al gobierno simular una ‘verdad histórica’, encubrir a los responsables y vulnerar el derecho a la justicia de cada víctima», apuntó Orozco.
Posteriormente, cuando el gobierno federal reveló, en marzo de 2026, que de sus casos «confirmados» solo 3,869 tienen carpeta abierta, FUNDENL no lo leyó como argumento a favor del nuevo enfoque, sino como una confesión.
«La presidenta nos restregó en la cara que la impunidad está avasallante. Nos dijo que de todo el universo de miles de casos, muy poca cantidad tenía carpeta. Nos está diciendo que no están investigando. ¿Y qué va a pasar con los que no abrieron carpeta?», cuestionó la buscadora.
FUNDENL mantiene la misma postura desde que Felipe Calderón llamó «daños colaterales» a las víctimas en 2012: «Lo mismo le decimos a la presidenta. No son simples cifras, son personas, tienen familias y tienen nombre».
Ocho años de omisiones
Desde 2023, la Ley de Seguridad Pública faculta a las autoridades a solicitar a las compañías telefónicas el envío inmediato de fichas de búsqueda por SMS.
Cuando FUNDENL cuestionó por qué este sistema de alertas sigue sin activarse, la respuesta oficial fue que continuarán «impulsando el acercamiento» para cumplir con la reforma «en un futuro». Para el colectivo, esta falta de convenios se suma a un panorama donde, a ocho años de crearse la Comisión, tampoco hay planes de búsqueda ni existe el tan anunciado centro de resguardo forense.
Ante la inacción del Estado, personas buscadoras han escalado seis acciones urgentes ante el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas y un dictamen del Comité de Derechos Humanos.
«Es como una enfermedad. Si no la reconoces, no la tratas. Mientras el Estado no la reconozca, ¿cómo la va a atender?», cuestiona la vocera de FUNDENL.
Juegan por los que faltan
Previo al arranque del Mundial, FUNDENL llevó la crisis frente al Palacio de Gobierno. Los rostros de los desaparecidos tapizaban las escaleras de una cancha improvisada y sus nombres, bordados en guirnaldas, ondeaban entre los monumentos de la Explanada de los Héroes.
La ciudadanía jugó una cascarita con casacas que portaban fichas de búsqueda y la leyenda “¿Dónde están?”. En redes sociales, la campaña fue más lejos. Usando inteligencia artificial, el colectivo vistió a las personas desaparecidas con la playera de la Selección Mexicana, como en el caso de Gino Alberto Campos Ávila, desaparecido en la colonia Topo Chico el 8 de junio de 2011. Ya se cumplen 15 años sin saber dónde está.

Estos actos de memoria, sin embargo, chocaron con un intento de invisibilización. El 7 de junio trascendió que el gobierno estatal instaló maceteros que obstaculizaban la vista a la Plaza de las y los Desaparecidos.
En respuesta, FUNDENL organizó otra cascarita y colocó fichas de búsqueda sobre las jardineras, reiterando que “ocultar también es desaparecer”.

Reportaje realizado para Reporte Índigo | Imagen de portada: Reporte Índigo






