Por Diana Soto y Gogo Ortiz
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, presumió una baja del 60% en los feminicidios del estado al comparar el primer cuatrimestre del 2025 y 2026, pero omitió que en su entidad persiste la violencia dolosa y letal contra las mujeres. Además de la existencia de un subregistro documentado de casos que no son clasificados como feminicidio, aunque cuentan con características suficientes para investigarse así.
Ese mismo día, el 25 de mayo de 2026, la familia de Araceli Vázquez Barranco, una joven asesinada en 2013, acusó revictimización de las autoridades poblanas, luego de que el agresor consiguiera la reclasificación del delito de feminicidio a homicidio, pese a que ya existía la sentencia de un juez.

Araceli estudió la carrera de ingeniería textil en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y trabajaba en una fábrica a sus 23 años. El 13 de noviembre de 2013 su expareja, Javier, quien conocía todos los movimientos de la joven, irrumpió en su domicilio y la mató mientras se bañaba, para luego huir.
Las autoridades tardaron una década en detener al asesino y, hasta 2024, un juez lo sentenció a 35 años de cárcel por el delito de feminicidio. Él apeló la sentencia y reclasificaron el caso como homicidio “por no haber pruebas suficientes del acoso y las amenazas de Javier hacia Araceli”. La sentencia se redujo a 27 años y 6 meses de prisión.
Aunque la familia obtuvo un amparo contra este cambio e intentó llevar el caso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la familia de Araceli ahora tiene que enfrentarse a la reapertura de un proceso penal que ya tenía sentencia.
Pese a la existencia de este tipo de casos, cuyas pruebas sostienen que el crimen es un feminicidio, y el subregistro documentado por el Observatorio de Violencia Social y de Género de la IBERO en Puebla, el gobernador presumió en su conferencia del 25 de mayo:
“Puebla ocupaba el lugar número siete en feminicidios del país. Siete. Ya salimos del top 10.Estamos en el lugar número 12. El año pasado, 25, concluimos 40% menos de feminicidios que el año antepasado, el 24. Y hoy en la comparativa de 4 meses llevamos 60% menos con respecto al 2025”.
La cifra coincide con los datos oficiales, pero el discurso omite que persisten otras formas de violencia dolosa y letal contra las mujeres en el estado.
¿Homicidio?: la reclasificación del feminicidio de Araceli Vázquez Barranco
Cheli, como la llamaban sus seres queridos, había terminado con Javier tras descubrir que era infiel y que pedía dinero a nombre de su familia. Su madre, Amada Barranco narró a Verificado que desde entonces, el acoso y la persecución incrementaron: la llamaba y mensajeaba constantemente, la seguía y la esperaba fuera de su trabajo, sin hacer caso a las constantes solicitudes de Araceli y sus familiares para que la dejara en paz.
Tres días antes del feminicidio, Cheli le dijo a su madre que interpondría una denuncia contra Javier porque ya no soportaba el acoso y la persecución. Esto no llegó a suceder, Javier la asesinó y abandonó su cuerpo en el baño de su casa.
“Dicen que es homicidio porque ella nunca tuvo acoso, nunca tuvo maltrato, nunca tuvo odio o que la odiara Javier(…) la autoridad ha dicho que no hubo maltrato ¿Y, entonces, todas las heridas que le hizo? Le hizo heridas en la cara, en los brazos, en el abdomen, le perforó el pulmón, le dio una puñalada en el corazón ¿Eso no fue maltrato? Se ensañó con hija”, narró
El Código Penal de Puebla establece en su artículo 338 que “comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género”, entre ellas, la existencia de una relación sentimental, afectiva o de confianza entre el activo y la víctima, datos que establezcan que existieron lesiones o mutilaciones infames o degradantes, tratos crueles o tormentos y también si hubo acoso o lesiones del sujeto activo a la víctima.
“Ella nunca me dijo que él amenazaba, pero sí me dijo que la seguía, la hostigaba, las llamadas y eso”, mencionó.
Apenas en febrero de 2026, la Cámara de Diputados aprobó la Ley Valeria para sancionar con prisión a quien vigile, siga, acerque o haga contacto sin consentimiento o de intimidación a otra persona de forma reiterada, generando afectaciones psíquicas o el desarrollo de su vida cotidiana. Esta propuesta fue turnada al Senado, pero reconoce actos de los que Araceli sí fue víctima.
Al reclasificar el delito de feminicidio a homicidio, la sentencia se redujo siete años. Amada Barranco metió un amparo para que vuelvan a analizar el caso como un feminicidio, pero mientras debe participar en el proceso de homicidio, comenzando desde cero.
La familia ha acusado públicamente a las autoridades por revictimización con entrevistas a familiares y personas que conocieron y no conocieron, a Araceli, reviviendo una y otra vez los hechos. Además de esperar resoluciones de un caso que ya tenía sentencia.
Subregistro, una constante en Puebla desde 2015
El feminicidio de Araceli es la muestra de cómo en Puebla este delito puede ser reclasificado bajo otro tipo penal, incluso después de una sentencia.
“Queremos justicia para mi hermana, han pasado tantos años y la verdad sigue doliendo hasta ahorita por volver a repetir lo mismo”, dijo su hermana Alma Delia Vázquez Barranco ante medios.
Sin embargo, la existencia del subregistro de feminicidios ha sido ampliamente documentada por el Observatorio de la IBERO en el reporte sobre probables feminicidios cometidos entre en la entidad, llamado “La lucha por la justicia es una lucha por la vida”.
“El subregistro de los casos de feminicidios que existen en Puebla ha continuado desde el 2015. Ello evidencia una falla institucional no sólo en la falta de perspectiva de género en la investigación de los casos, sino también en la falta de diligencia pronta y expedita por parte de la Fiscalía General del Estado”, concluyeron.
El Observatorio utilizó una metodología que usa información hemerográfica en medios electrónicos sobre muertes violentas de mujeres que ocurrieron desde 2015 y con características de probables feminicidios, basados en el Código Penal estatal y el “Protocolo de la FGE, se registra el caso en una base de datos ex profeso”.
Con ellos encontraron que existen amplias diferencias entre las cifras oficiales y los casos en los que “al menos se identificó una razón de género establecida en el Código Penal”.

Este análisis expone que las cifras oficiales históricamente han tenido un subregistro de crímenes cuyas víctimas no son consideradas dentro de los feminicidios del estado.
Desde marzo de 2026, Claudia Sheinbaum anunció que enviaría una iniciativa al Congreso para expedir la Ley General para Prevenir, Investigar, Sancionar y Reparar el Daño por el Delito de Feminicidio, con la cual pretenden investigar cualquier muerte violenta de mujeres como feminicidio y homologar el tipo penal a nivel nacional.
Sin embargo, desde el análisis del observatorio también es necesario “tener mecanismos de evaluación interna para conocer qué aspectos o qué condiciones están obstaculizando realizar investigaciones correctas y si la asignación de recursos económicos permite contar con el personal técnico y administrativo suficiente e idóneo para garantizar que ningún caso de feminicidio quede impune”.
Bajan feminicidios, pero persiste violencia letal contra las mujeres en Puebla
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportan que las víctimas de feminicidio pasaron de 9 a 3 del primer cuatrimestre de 2025 al de 2026, lo que implica una baja de 66.6 %.
Sin embargo, esta cifra omite crímenes de violencia que atenta contra la vida de las mujeres, en la que se contemplan otros delitos letales o potencialmente letales como el homicidio doloso y las tentativas de homicidio y feminicidio, que comenzaron a reportarse a nivel nacional a penas en 2026, según los datos del SESNSP.

Al incluir en la comparativa estos otros tres subtipos de delitos en contra de las mujeres, las cifras muestran que, aunque el registro de víctimas de feminicidio en el primer cuatrimestre de 2026 es menor que en 2025, el homicidio doloso se mantuvo en 26 casos, una cifra que se encuentra apenas por debajo del promedio de 33 crímenes anuales en esos meses desde el 2015.
Los casos de tentativa, tanto de homicidio como de feminicidio, aparecen solo para el año 2026 en la base de datos del Secretariado y no se encuentran publicados en la página de incidencia delictiva de la FGE, por lo que las cifras de violencia letal contra las mujeres podrían ser mayores para los años previos.
En los primeros cuatro meses del 2026 se reportaron cuatro víctimas de tentativa de feminicidio y otras cuatro de tentativa de homicidio de mujeres. Eso, sumado a los 26 casos de homicidio doloso y los tres feminicidios consumados, da un total de 37 casos de violencia dolosa y potencialmente fatal contra las mujeres poblanas.
En el mismo periodo de 2025 se registraron 35 casos de feminicidios y homicidios consumados, a reserva de agregar los casos de tentativa de feminicidio y homicidio de 2025 que no han sido registrados hasta el 28 de mayo de 2026.
FUENTES | LINKS
- Clínica Jurídica IBERO Puebla exige acceso a la justicia para Araceli Vázquez Barranco
- Datos de incidencia delictiva de la Fiscalía General del Estado de Puebla
- Datos abiertos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública
- La Lucha por la justicia es una lucha por la vida
- Conferencia matutina del 24 de marzo de 2026
- Conferencia matutina de Puebla 25 de mayo de 2026
- Código Penal del Estado de Puebla
- Cámara de Diputados aprobó por unanimidad reformas para sancionar con prisión el acoso sexual y el acecho

