EN CORTO
- En redes sociales se promocionan supuestos “análisis epigenéticos” que, con “cuatro mechones de cabello”, prometen recomendaciones personalizadas (qué comer, qué suplementos tomar o alertas de padecimientos).
- Pero estos servicios no pueden replicar estudios reales: las investigaciones epigenéticas se realizan con técnicas de secuenciación y equipos especializados.
- El funcionamiento de los aparatos se vincula a la biorresonancia, descrita como pseudociencia, y la política de “bienestar general” citada por la empresa no valida el dispositivo ni lo reconoce como dispositivo médico.
Por Andrea Cruz Urista
Los estudios de epigenética son vendidos por nutriólogos y coaches personales como método para bajar de peso, pero los análisis que ofrecen son falsos: un escáner de cabello no puede decir cómo ‘apagar’ los genes de la obesidad o de enfermedades diversas mediante dieta o suplementos alimenticios.
Aunque la epigenética es una rama legítima de la biología, se ha convertido en una herramienta de pseudociencia para vender planes de alimentación costosos y sin respaldo clínico, promovidos muchas veces a través de redes sociales.
En los videos promocionados por influencers se usan aparatos comercializados como supuestos dispositivos de grado médico que pretenden decodificar los genes de las personas con base en “cuatro mechones de cabello y sus raíces” para indicar qué alimentos se deben evitar, cuáles causan «alergias», qué nutrientes necesita el cuerpo e incluso alertar sobre posibles padecimientos, por un precio que ronda los 3 mil pesos mexicanos.

Video redes sociales epigenética
¿Qué es (y que no es) la epigenética?
La epigenética es un campo relativamente nuevo de la biología que estudia cómo el ambiente afecta la manera en la que se expresa el código genético sin alterarlo, lo que la diferencia de las mutaciones que ocurren directamente en el ADN.
Los cambios epigenéticos modifican cómo el cuerpo lee la información escrita en nuestros genes, de modo que esta se interpreta de forma distinta. Determinan qué genes se activan y cuáles se desactivan al regular si la célula produce o no determinadas proteínas.
A diferencia del código genético, muchas modificaciones epigenéticas sí son reversibles, y existe debate sobre si podrían heredarse a las siguientes generaciones.
Estos cambios ocurren a través de marcas químicas, como la adición de una molécula llamada grupo metilo en el ADN, que funciona como un interruptor de «apagado». También intervienen las histonas, la estructura en la que se enrolla el material genético en el núcleo de las células. Estas pueden recibir marcas químicas que las relajan y permiten que el gen se «encienda» y se exprese.
A un nivel más general, estos cambios son influidos por el entorno y el estilo de vida, como la actividad física, el tabaquismo, el estrés o las hambrunas.
En resumen, la epigenética es el mecanismo que permite que nuestras experiencias de vida y el entorno dejen una huella biológica que altera la actividad de nuestros genes sin transformar nuestra identidad genética fundamental.
El supuesto escáner de consultorio
Los supuestos análisis epigenéticos promovidos en redes sociales por nutriologos o influencers, afirman que en minutos pueden «analizar» la información contenida en los folículos capilares para dar recomendaciones específicas a nivel genético y mejorar la salud mediante la.
Estos estudios utilizan dispositivos incapaces de replicar técnicas de laboratorio especializadas que permitan leer la información del código genético.
Uno de estos aparatos es fabricado por la compañía Cell Wellbeing, basada en España, que afirma utilizar el cabello y sus raíces para producir un informe que identifique problemas ambientales y dietéticos subyacentes antes de que se manifiesten. Para ello emplea un escáner llamado S-Drive, supuestamente basado en una “bobina de espectro”.
En su página de internet, la empresa explica su funcionamiento relacionándolo con la biorresonancia: afirma que el cabello está vinculado a «frecuencias vibratorias» y tiene la capacidad de captar sensaciones que pueden ser decodificadas para obtener información metabólica.
El dispositivo afirma analizar los mechones en el sitio (usualmente en la oficina del nutriólogo/a) y enviar la información a Alemania para ser interpretada, generando un informe de 34 páginas que supuestamente refleja influencias ambientales que podrían estar afectando a una persona, como deficiencias de vitaminas y minerales, presencia de toxinas e infecciones por bacterias, moho o virus, influencia del smog y del campo electromagnético, así como sensibilidades alimentarias.
La biorresonancia es una técnica de medicina alternativa clasificada como pseudociencia, que afirma que el cuerpo humano emite ondas electromagnéticas que pueden ser captadas, analizadas y “corregidas” por dispositivos electrónicos. Según sus promotores, cada órgano y célula tiene una “frecuencia vibratoria” específica, y las enfermedades (incluida la obesidad) se deben a “frecuencias alteradas” que estos aparatos pueden detectar para devolver el equilibrio al organismo.
Los verdaderos estudios de epigenética se realizan principalmente mediante técnicas de secuenciación que permiten hacer mediciones a nivel molecular, ya sea en un sitio específico o en todo el genoma. Estos requieren equipos especializados y condiciones que solo se encuentran en laboratorios biotecnológicos, que pueden costar miles de dólares, además de que su realización toma más de 15 minutos.
Aunque la epigenética es un campo real de estudio que puede proveer información importante sobre la salud, el aparato usado en una consulta nutricional, conectado mediante USB, no cuenta con la capacidad de analizarla a distancia.
Además, el cabello y su raíz no contienen material genético suficiente para realizar un estudio completo, ya que está compuesto principalmente por queratina muerta. Las compañias de secuenciación suelen requerir más cabellos individuales (entre 7 y 10) con la raíz intacta para obtener mayor cantidad de ADN y, aun así, muchas veces es necesario usar kits especiales de amplificación por PCR para que los aparatos puedan leer la información.
El uso comercial de la epigenética en este tipo de pruebas dista mucho de lo que ocurre en un laboratorio. Los llamados «análisis epigenéticos» a partir del cabello no tienen sustento científico ni la capacidad técnica para ofrecer diagnósticos o recomendaciones personalizadas. Lo que se presenta como innovación médica es, en realidad, una simplificación engañosa de procesos biológicos complejos.
Los aparatos usados para los supuestos estudios, tienen certificados genéricos
Cell Wellbeing afirma que los servidores que analizan la información están ubicados en Hamburgo, Alemania, aunque la oficina de la empresa se encuentra en Valencia, España. La compañía afirma contar con más de 15 años de operación, además de certificados internacionales.
Entre sus credenciales, presumen cumplir con la política del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) denominada «Bienestar general: Política para dispositivos de bajo riesgo» (UCM429674), la cual no garantiza ni valida el funcionamiento del aparato.
Bajo esta política, sólo se consideran dentro de ese marco los dispositivos y software diseñados para mantener o fomentar un estilo de vida saludable que no tengan relación con diagnosticar, curar, tratar o prevenir una enfermedad, como las aplicaciones de meditación, contadores de pasos o apps de rutinas de ejercicio, lo que los excluye de la categoría de dispositivo médico.
Dos marcas, una misma empresa
Por su parte, otra compañía que ofrece informes similares de análisis epigenético, llamada Epixlife, menciona usar el mismo dispositivo de biorresonancia y ofrece más detalles sobre su manufactura, señalando que se produce en China y atribuyendo a Cell Wellbeing su fabricación.
Tanto Epixlife como Cell Wellbeing comparten oficinas en un mismo centro de negocios en Marina Real, Valencia dedicado a alojar empresas de biotecnología y, aunque Epixlife opera bajo otro nombre, es propiedad de la misma compañía: CWB Spain SL.
A pesar de esto, Epixlife ofrece una gama más amplia de «informes de optimización» para diferentes estilos de vida e incluso incluye uno para perros y otro para gatos, aunque no explica si los resultados se obtienen con el mismo procedimiento que los dedicados a humanos solo que con pelo tomado de los animales de compañía.

Sin embargo, Epixlife también ofrece un test genético más convencional que utiliza saliva para conocer predisposiciones genéticas y realizar pruebas de ancestros mediante tecnologías con respaldo real, aunque este servicio solo se encuentra disponible en España.
En este contexto, los llamados análisis epigenéticos a partir del cabello combinan tres problemas: un sustento científico inexistente, una base técnica insuficiente y un marco regulatorio que explícitamente los excluye de la categoría de dispositivo médico.
En conclusión
Los estudios epigenéticos con escáner ofertados por nutriólogos no pueden leer el ADN, el cabello no provee material genético suficiente, la biorresonancia es una pseudociencia desacreditada y el certificado de la FDA que presumen no valida el funcionamiento del aparato.
Más que una herramienta de salud, se trata de una técnica falsa que se aprovecha del lenguaje científico para vender certezas rápidas. Frente a ello, vale la pena cuestionar este tipo de prácticas y recordar que no todo lo que se presenta como tecnología médica tiene respaldo real.
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