EN CORTO
- Un estudio revisó si el consumo reciente y acumulado de cannabis se vincula con cambios en la función cerebral.
- La investigación reportó que, en 1,003 adultos de 22 a 36 años, el consumo intensivo de cannabis se asoció con menor activación cerebral y menor rendimiento en memoria de trabajo.
- En 2024, 64.2 millones de personas de 12 años o más consumieron marihuana en Estados Unidos.
Con información de Alberto Andreo Sandoval / Factchequeado
El 20 de abril se celebra el Día Mundial de la Marihuana. Su consumo, más específicamente el de uno de sus componentes activos, el cannabidiol (CBD), es utilizado por algunas personas mayores para aliviar dolores crónicos, problemas de salud mental o insomnio. Como explican en Factchequeado, ese uso no está exento de riesgos y los beneficios probados son limitados. Nuevos estudios vienen a sumar datos sobre los efectos en la memoria que puede tener su consumo.
El trabajo titulado “Efectos del consumo reciente y a lo largo de la vida de cannabis sobre la función cerebral” buscaba responder a la siguiente pregunta: “¿El consumo reciente de cannabis y el consumo de cannabis a lo largo de la vida están relacionados con diferencias en la función cerebral durante las tareas cognitivas?”. Y la respuesta es sí, aunque con peros.
Publicado en enero de 2025 en la web médica JAMA Network, el estudio concluyó que “los antecedentes de consumo intensivo de cannabis a lo largo de la vida se asocian con una menor activación cerebral relacionada con la memoria de trabajo, con un impacto del efecto de pequeño a mediano”.
“Las pruebas respaldaron que tanto el consumo reciente como el consumo intensivo de cannabis a lo largo de la vida se asocian con una disminución de la activación cerebral y del rendimiento cognitivo durante la memoria de trabajo”, añade.
En la investigación, explican, se evaluó la activación cerebral durante el desarrollo de siete tareas relacionadas con, además de la memoria del trabajo, la recompensa, la emoción, el lenguaje, la motricidad, la evaluación relacional y la teoría de la mente de 1,003 adultos jóvenes de entre 22 y 36 años.
Los hallazgos, afirma, “ponen de manifiesto los efectos negativos asociados al consumo intensivo de cannabis a lo largo de la vida y a la memoria de trabajo en adultos jóvenes sanos, que podrían ser duraderos”.
Reconoce, sin embargo, que los resultados “podrían no ser extrapolables a otros grupos de edad” y que el consumo intensivo de cannabis “se definió como un historial acumulado de más de 1,000 consumos o un diagnóstico de dependencia” de la sustancia. Esa muestra, añade, “podría representar un nivel relativamente bajo de gravedad de la adicción”.
Otro estudio, titulado “Análisis de los efectos agudos del cannabis en diversos ámbitos de la memoria: un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo”, y llevado a cabo con 120 consumidores de marihuana detectó “efectos agudos” por el consumo de la sustancia “sobre la memoria prospectiva y la memoria del orden temporal”.
Publicado en febrero de 2026 en la Revista de Psicofarmacología, de la Asociación Británica de Psicofarmacología, los resultados indican, según la conclusión, “que el consumo agudo de cannabis tiene amplios efectos perjudiciales en la mayoría de los ámbitos de la memoria, en lugar de afectar selectivamente a un número limitado de ellos”.
Situación de la marihuana en Estados Unidos
La marihuana es ilegal a nivel federal, pero 24 estados, el Distrito de Columbia y dos territorios permiten su uso recreativo en pequeñas dosis. Es la droga ilegal más consumida en Estados Unidos, según datos recogidos en la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud (NSDUH, por sus siglas en inglés). Se calcula que en 2024, últimos datos disponibles, cerca de 64.2 millones de personas de al menos 12 años consumieron la sustancia.

“El porcentaje de personas de 12 años o más que declararon haber consumido marihuana en el último mes aumentó gradualmente del 6.1 % en 2008 al 15.4 % en 2024, un periodo durante el cual la mayoría de los estados derogaron las prohibiciones penales estatales sobre la marihuana y permitieron su uso recreativo y/o médico”, afirma el trabajo del Servicio de Investigación del Congreso titulado “La situación legal de la marihuana a nivel federal y la discrepancia normativa con los estados”.
Los movimientos para la despenalización de la marihuana en Estados Unidos son amplios y están extendidos por toda su geografía. La organización The Marijuana Policy Project (MPP, por sus siglas en inglés) contabiliza “dos docenas de estados” donde el consumo de cannabis es legal para adultos y un total de 42 donde esa legalización alcanza, además del consumo, la producción y la venta “de al menos algunos productos de cannabis medicinal que son ilegales a nivel federal”.
Ese estatus de sustancia ilegal a nivel federal, según MPP, “plantea riesgos y dificultades para los consumidores, los organismos reguladores, las fuerzas del orden y las empresas”.
La organización defiende que “millones de estadounidenses han experimentado los beneficios médicos del cannabis” y denuncia que desde la Casa Blanca se clasifica “erróneamente” a la marihuana “como sustancia de la Lista I, categoría reservada a drogas como la heroína, que presentan un alto potencial de abuso y escasos o nulos beneficios médicos”.
La Lista I es el nivel de control más alto de los cinco que existen. Como explica la DEA, organismo cuya misión es hacer cumplir las leyes antidrogas del país, “se clasifican en cinco categorías o listas distintas, según su uso médico aceptable y su potencial de abuso o dependencia”.
En ese sentido, Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 18 de diciembre de 2025 por el que instruyó a la entonces fiscal general, Pam Bondi, para que tomara “las medidas necesarias para trasladar sin demora la marihuana de la Lista I a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas (CSA, por sus siglas en inglés)”.
Sin embargo, para que se apruebe ese cambio de una lista a otra hay que seguir una serie de pasos que involucran a organismos como la DEA y el Departamento de Salud. También al Congreso, donde varios republicanos se han mostrado en desacuerdo con el posible cambio.
El paso de la Lista I a la III calificaría a la marihuana, según la DEA, como una droga “con un potencial de dependencia física y psicológica de moderado a bajo”, al mismo nivel que productos por unidad o dosis “con menos de 90 miligramos de codeína, ketamina, esteroides anabólicos o testosterona”.
Situación de la marihuana en México
En México, la situación legal de la marihuana se encuentra en un estado de «legalidad técnica» pero con vacíos regulatorios importantes. Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha eliminado la prohibición absoluta, el Congreso no ha terminado de aterrizar una ley integral que regule un mercado abierto.
En México, la situación legal de la marihuana se encuentra en un estado de «legalidad técnica» pero con vacíos regulatorios importantes. Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha eliminado la prohibición absoluta del consumo lúdico, el Congreso de la Unión aún no ha promulgado una ley integral que regule un mercado abierto y comercial.
A diferencia del modelo de venta libre adoptado por diversos estados en EE. UU., en México la legalidad opera bajo condiciones específicas:
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Autoconsumo y permisos: Para cultivar y consumir marihuana de forma legal, los ciudadanos deben tramitar una autorización ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS). Este permiso permite el cultivo personal (generalmente hasta seis plantas por individuo), pero prohíbe estrictamente la comercialización de cualquier tipo.
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Venta y posesión: Actualmente no existen establecimientos autorizados para la venta de marihuana recreativa. Además, la posesión de más de cinco gramos sin el permiso correspondiente sigue siendo considerada un delito bajo el marco del narcomenudeo. En febrero de 2026, la SCJN mantuvo este límite tras no alcanzar los votos necesarios para flexibilizar la despenalización por posesión simple.
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El mercado del CBD: El uso medicinal es legal desde 2017 y está regulado para productos con un contenido de THC menor al 1%. No obstante, las autoridades sanitarias mantienen una vigilancia estrecha; a principios de 2026, se emitieron alertas sobre diversas marcas de suplementos y cosméticos con CBD que se comercializaban sin los registros sanitarios adecuados, subrayando la falta de un control total sobre el mercado derivado del cannabis.

Esta falta de armonización legislativa genera un escenario de incertidumbre donde, si bien el consumo ya no es una prohibición absoluta, el acceso a la sustancia sigue limitado al autocultivo autorizado, dejando fuera cualquier estructura de mercado regulado similar a la estadounidense.
FUENTES / LINKS
- COFEPRIS Lineamientos para el control sanitario de la cannabis y derivados (Abril 2026)
- COFEPRIS Autorizaciones para el consumo personal de marihuana
- Effects of Recent and Lifetime Cannabis Use on Brain Function: Investigación sobre el impacto del consumo intensivo en la memoria de trabajo de 1,003 adultos jóvenes.
- Mapping the acute effects of cannabis on multiple memory domains: Estudio aleatorizado que analiza los efectos perjudiciales inmediatos del consumo en diversos tipos de memoria.
- Orden Ejecutiva del 18 de diciembre de 2025: Instrucción presidencial para trasladar la marihuana de la Lista I a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas
- Análisis legal del cambio a Lista III (Diciembre 2025)
- Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud (NSDUH)
Esta nota fue publicada originalmente en Factchequeado integrante de la red de verificadores Latam Chequea y signatario de la IFCN, al igual que Verificado.
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