- Luego de tres años de operación, los lactarios el programa Alimentar con Amor registra un promedio de menos de cinco usuarios diarios en todo el estado, mientras se documentan problemas de higiene, infraestructura y falta de accesibilidad en la mayoría de las cabinas.
Por Debanhi Soto
En julio de 2023, dos años después de haber iniciado su gestión, el gobernador Samuel García y su esposa, Mariana Rodríguez (quien también es titular de la oficina Amar a Nuevo León) inauguraron los primeros espacios de lactancia públicos bajo el programa “Alimentar Con Amor”.
El objetivo de Alimentar con Amor según lo expuso Mariana Rodriguez era que las mujeres pudieran tener espacios accesibles, higiénicos y adecuados para amamantar a sus hijos e hijas o extraerse leche materna y almacenarla hasta que “terminen de trabajar”.
Sin embargo, tres años después de la puesta en marcha del programa y tras la apertura de 133 lactarios con una inversión de casi 13 millones de pesos, más del 70% de los espacios son poco accesibles, están en malas condiciones o son incómodos para realizar su función.

Alimentar con Amor: una gran inversión, con poco retorno
Mediante una solicitud de transparencia con folio 191108826000117, dirigida a la Secretaría de Salud de Nuevo León (SSNL), se solicitó información sobre la cantidad de lactarios instalados en la entidad, su ubicación, el presupuesto asignado a cada uno y el número de usuarias que han hecho uso de estos espacios desde su implementación.
En respuesta, la SSNL entregó un listado con la ubicación de los 133 espacios de lactancia del programa Alimentar con Amor y el número de usuarias registradas en cada uno. En conjunto, los lactarios acumulan 4 mil 673 usos desde su instalación. Considerando que el programa fue inaugurado en julio de 2023, esto equivale a un promedio de menos de cinco usos diarios en todo el estado.
Respecto al costo de las cabinas y los insumos necesarios para su operación, la dependencia únicamente proporcionó información sobre los lactarios bajo su responsabilidad directa, es decir, 51 de las 133 cabinas instaladas.
Estos lactarios tienen un costo promedio de 249 mil 881 pesos cada uno, dando un total de 12 millones 743 mil 946 pesos y han recibido a 2 mil 278 usuarias. Es decir que por cada persona atendida solamente en estas cabinas, la SSNL ha invertido una media de 5 mil 595 pesos.
Aunque, la cifra podría ser mayor debido a que la solicitud de transparencia solo recopilaba la información relacionada a las 51 cabinas de lactancia de la red de la Secretaría de Salud.
Los otros 82 lactarios corresponden a espacios habilitados por distintas instituciones, entre ellas Metrorrey (24 cabinas), gobiernos municipales (14), la Secretaría de Turismo (8), la Secretaría de Igualdad e Inclusión (6), el Aeropuerto de Monterrey (5), el Parque Fundidora (3) y empresas privadas (14).
La solicitud de transparencia no incluía el presupuesto devengado por estas dependencias para la implementación de cabinas de lactancia por lo que es imposible calcular el costo total del programa hasta el momento.
Pese a que Mariana Rodríguez y Amar a Nuevo León suelen estar presentes en los eventos de inauguración de lactarios, en una solicitud de transparencia dirigida a la unidad administrativa del Poder Ejecutivo se reconoció que Amar a Nuevo León no tenía información al respecto y era la Secretaría de Salud “la Dependencia encargada de vigilar el cumplimiento de las disposiciones referentes a proteger, apoyar y promover la lactancia materna, así como prácticas adecuadas de alimentación para los lactantes”.

No obstante, pese al gasto millonario en las cabinas del programa Alimentar con Amor y su poco uso, destaca que en la minoría de los lactarios hay condiciones seguras y dignas para la lactancia materna.
Casi del 70% de los espacios de Alimentar con Amor no son aptos para la lactancia
En la Guía Estatal para la Instalación y Puesta en Marcha de las Salas de Lactancia se expone que los espacios de lactancia deben ser dignos e higiénicos con una infraestructura que asegure que las madres puedan amamantar, extraer su leche y/o conservarla.
La guía establece que los lactarios deben contar mínimo con electricidad, buena ventilación, aire acondicionado, refrigerador con congelador (para conservar la leche), un dispensador de agua, jabón y deben estar limpios para evitar la contaminación de la leche materna.
No obstante, en la realidad son pocas las salas que se encuentran en condiciones propicias para impulsar la lactancia materna.
En la solicitud de transparencia con folio 191108826000117, la Secretaría de Salud de Nuevo León compartió los informes de supervisión de las 133 salas de lactancia, destaca que en el 68.42% de ellas había deficiencias y que tan solo 38 lactarios resultaron estar en buenas o excelentes condiciones.
Entre las observaciones que se reportaron en los informes de supervisión destacan que no hay insumos como jabón, gel antibacterial o toallas desechables de papel ni electricidad o agua corriente en algunas cabinas del programa.
De igual manera en otras, el espacio es antihigiénico y se constató presencia de aguas residuales y suciedad en el piso, las paredes o los techos; además de moho en los refrigeradores, insectos en el lavamanos, e infraestructura dañada, vandalizada y con daños estructurales como como hundimientos que pone en riesgo la integridad de las usuarias.
Estas observaciones coinciden con los comentarios de usuarias en publicaciones de redes sociales, quienes señalan que los lactarios suelen permanecer cerrados con candado y que, con frecuencia, no hay personal disponible para atender a las mujeres que requieren utilizar estos espacios.
Reportaje realizado para Reporte Índigo | Imagen de portada: Reporte Índigo

