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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

“No podemos informarnos sólo a golpe de tuit ni tampoco a través únicamente de textos de cinco mil palabras. Se trata de encontrar un equilibrio de manera que la persona pueda elegir en cada situación el ritmo adecuado”.

Las palabras son del periodista e investigador español José María Albalad y su propuesta, luego de presentar su libro “Periodismo slow”, es que debemos reivindicar a las y los periodistas que todos los días fabrican “en la sombra, buena prensa”.

Albalad dijo que la sociedad contemporánea vive sumergida entre dos polos opuestos de hacer periodismo, uno muy malo y otro que intenta ser muy bueno, pero que deja a la sociedad con pocas alternativas para informarse bien y en poco tiempo.

Con mis propias palabras estimado y estimada lectora trato de ilustrar esas dos maneras de la prensa que destaca el investigador:

  1. Aquella que abunda sobre todo en Internet y que va contaminando a los medios electrónicos convencionales (radio y TV), de ir a 200 kilómetros por hora permanentemente, publicando cuanta información llega a las redacciones (aunque no esté verificada).
  2. Aquella que le dedica tiempo a la investigación, la documentación, la profundidad y la presentación de largas historias que explican la realidad a partir de los hechos.

Si bien como periodistas tenemos siempre el anhelo y la ilusión de dedicarnos al periodismo de investigación y trabajar más allá de lo cotidiano, la verdad es que los medios no siempre invierten en el periodismo de largo aliento y a veces nos quedamos sólo con buenas historias.

José María Albalad no encuentra en realidad el hilo negro, lo que pasa es que es un nuevo recordatorio.

El académico nos recuerda que en medio de la investigación periodística y la fugacidad de las notas “en tiempo real” está el periodismo del día a día; ese periodismo que todo el tiempo nos da información sobre los hechos cotidianos, nos dice lo que está sucediendo en nuestras comunidades, nuestros países, en el mundo.

Es un periodismo que debemos cuidar y defender y la mejor manera de hacerlo es haciéndolo bien.

¿Cómo lograrlo?

Es sencillo, se trata de no caer en la tentación de “ganar la primicia”, cuando en realidad sabemos que eso ya no existe, porque siempre alguien publica antes cualquier cosa en Twitter o en Facebook o en su blog personal.

Se trata de no ceder a la presión de malas y malos editores que creen que hay que publicar “antes que nadie” lo que de cualquier manera “todos los medios traen” porque es la noticia del día.

Se trata entonces, de dar la nota, pero darla bien. De hacer ese periodismo profesional de verificar antes de publicar; de preguntar antes de afirmar; de documentar antes de creer, de aportar los datos adicionales, nuevos y precisos que ayuden a comprender a la audiencia el por qué sucedió lo que sucedió.

Se trata de informar, no sólo de “tuitear”.

La enorme ganancia para cualquier periodista es que haciendo bien su trabajo, es posible utilizar todos los recursos y herramientas del buen periodismo de investigación para hacer el periodismo de cada día.

Y quien más gana será siempre sin duda el público, que tendrá mucho más que tuits sin sentido, que fotos sin contexto en Instagram o videos en vivo que no explican nada en Facebook.

Se trata, como dice Albalad, de reivindicar la buena prensa que trabaja en las sombras.

lento

* Periodista. (@aasolisa) Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”
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