¿Candidatos presidenciales copiaron su discurso de otros países?

¿Candidatos presidenciales copiaron su discurso de otros países?

Por Deyra Guerrero

Las palabras que los candidatos a la Presidencia de México han dirigido a los ciudadanos no son del todo originales, ya que parte importante de ellas han sido una réplica de las que políticos de otros países han dicho en elecciones recientes.

No se trata de planteamientos que han nacido de experiencias de éxito y que se han adaptado a la realidad nacional, sino de casos en los que los abanderados prácticamente han hecho una calca del discurso público de otras naciones.

Mochar las manos a corruptos

El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón desató la polémica el 22 de abril, al proponer durante el primer debate presidencial «cortar la mano» a quien robe en el gobierno, como una medida para combatir la corrupción y la impunidad.

“Tenemos que mocharle la mano al que robe en el servicio público, eso no es malo», aseguró “El Bronco”.

“Necesitamos ser más duros y más estrictos con los políticos corruptos, por eso mi propuesta es mocharles las manos, de que paguen lo que deben”, insistió 8 días después.

Rodríguez Calderón replicó las palabras del candidato a la Presidencia de Ecuador, de Fuerza Compromiso Social, Iván Espinel Molina, quien hizo una afirmación similar el 4 de enero de 2017, en entrevista para los medios de comunicación de ese país.

“Los focos de corrupción, probablemente en un ámbito tan grande como el Estado, van a ser difíciles de erradicarlos. Eso hay que tenerlo claro. Pero si mañana pasa, hay que ser radicales. Si por mí fuera les cortara las manos a los corruptos”, manifestó entonces Espinel.

En el “Diálogo presidencial”, organizado por diario El Comercio, el 5 de febrero de 2017 -14 días antes de perder la contienda electoral-, reiteró: “caiga quien caiga hemos sido radicales y reitero, les cortaremos las manos (a los corruptos), pero en Ecuador no más impunidad de estas cosas”.

Acuerdo de paz, reconciliación y perdón

En repetidas ocasiones Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, ha planteado un acuerdo de paz, de unidad y de reconciliación nacional, para detener la violencia en México.

“Tenemos todos los mexicanos que participar en la elaboración de ese acuerdo para iniciar un nuevo gobierno con paz”, argumentó el 25 de agosto de 2017 el tabasqueño, “lo vamos a lograr convocando a todos para que todos participemos, ayudemos y hay una virtud: el perdón que tenemos que aplicar”.

El 18 de diciembre de 2017 López Obrador comentó que buscaría “el diálogo ecuménico, entre las iglesias cristianas, un diálogo interreligioso”, para el respeto a los semejantes. El 13 de abril del presente año agregó que si gana la Presidencia invitará al Papa Francisco  y a otros líderes religiosos para que acompañen el proceso de pacificación del territorio nacional.

Este tipo de promesas se han dado muchas veces en Latinoamérica, incluso dos días antes del señalamiento de AMLO, Tony Salas, candidato a la gobernación del estado Lara, en Venezuela, expresó casi las mismas líneas del abanderado de Morena.

“En este sentido, se plantea una reconciliación”, aseveró Salas. “Pero, esa reconciliación no es ningún acuerdo para el proceso electoral, sino lograr el perdón, aunque este parezca una utopía. Es por ello que se plantea trabajar con la Iglesia, en sentido general, no con una sola denominación”.

“Debe haber perdón entre las partes. En el país debemos convocar a un acuerdo nacional para conducir al país, el primer objetivo es establecer la reconciliación, construir la paz (…) de allí debe partir la reconciliación nacional, que abre un abanico de oportunidades”.

“Vamos a reconciliar a todos los mexicanos, amor y paz”, volvió a subrayar AMLO el 7 de mayo de 2018”.

Competir y gobernar en coalición

El 27 de mayo hubo elecciones presidenciales en Colombia y la Coalición Colombia -conformada por el Partido Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo y Compromiso Ciudadano- fue criticada por la incompatibilidad de ideologías de sus fuerzas políticas.

Desde octubre de 2017, Sergio Fajardo, candidato de la fórmula, ha argumentado que “apostar a la reconciliación significa entendernos siendo diferentes y tender puentes entre nosotros. Nuestro esfuerzo de construir consensos desde la diferencia expresa el sentido de la democracia y responde a la necesidad de ofrecer caminos de progreso al país desde el pluralismo de la sociedad. La diversidad de enfoques es la riqueza de la unión de estas tres fuerzas”.

La  indignación  creciente por la corrupción e impunidad, que ha hecho que las instituciones colombianas pierdan legitimidad, “hace necesaria y urgente esta coalición que rompe con las  prácticas perversas en el ejercicio de la política y con la polarización de la sociedad”, resaltan en su plataforma, discurso que coincide con el de la coalición Por México al Frente, a nivel nacional.

“Nuestro principal objetivo es construir un proyecto de país”, coincidieron los líderes del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano al registrar la coalición el 8 de diciembre de 2017, quienes además sentenciaron que era necesario construir consensos sociales y políticos que garanticen el pleno ejercicio de los derechos humanos y constitucionales.

El panista Ricardo Anaya, candidato a Los Pinos por esta coalición, defendió el pacto político el 10 de mayo: “a mí me sorprende esta idea que algunos tienen de que resulta que sólo se deben unir los que piensan exactamente igual. La riqueza, por ejemplo de las universidades, es justamente lo contrario, es que gente que piensa distinto se sienta a la mesa, dialoga, se escuchan unos a otros y construyen un programa que muchas veces es más rico, más potente, más benéfico que lo que cada uno hubiera podido construir por su cuenta”.

“Entonces esta coalición que hemos formado nos da por supuesto potencia electoral para ganar la elección, pero también nos permite un programa que vamos a hacer realidad”.

Peligro, miedo y retroceso

El 24 de abril, François Hollande, entonces presidente de Francia, pidió el voto para su ex ministro de Economía, Emmanuel Macron, en la segunda vuelta de las presidenciales, el cual logró finalmente la victoria sobre Marine Le Pen.

“Frente a los riesgos que supondría la victoria de Le Pen no sirve callarse o refugiarse en la indiferencia. Hay que movilizarse”. Desde su punto de vista, un eventual triunfo de Le Pen hubiera representado «un peligro» para el país «por su historia, sus métodos y los vínculos que tiene”.

Y continuó pintando un escenario sombrío en cuanto al programa de Le Pen que, según él y el Banco de Francia, haría perder poder adquisitivo a los ciudadanos, pero también se traduciría en la supresión de miles de empleos por las estrategias de proteccionismo.

Macron reforzó: “el Frente Nacional de Le Pen es un partido con un pasado radical y violento apenas disimulado, un partido cuyas medidas económicas dinamitarían el bienestar francés”. Una victoria de Le Pen amenazaría la misma existencia de un debate de ideas y la libertad de expresión, concluyó.

¿A quién recuerdan esas declaraciones en México? El 26 de abril el candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade, dejó claro su sentir sobre Andrés Manuel López Obrador, al cuestionarle sobre si habría que tenerle miedo: “A mi juicio sí”.

“Por lo que propone en materia de seguridad, en materia económica, prácticamente todos los temas que implican para el país un retroceso importante”, exclamó. Días antes había lanzado una campaña de spots en los que pide a la ciudadanía elegir “entre el miedo o Meade”, bajo la premisa que con AMLO se pueden perder inversiones de empresas, empleos y los avances que supuestamente ha logrado el país.

 

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Deyra Guerrero

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