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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

El nuevo escándalo de las redes sociales de Internet fue ahora en torno a la muerte de una menor de edad en el municipio de Cosío, Aguascalientes.

Varios medios de comunicación difundieron la nota en la que supuestamente la menor de edad se suicidó y que habría dejado un recado póstumo explicando las razones.

Como sucede en estos casos, la historia se volvió viral, pero más porque en redes sociales comenzó a circular una supuesta foto del recado dejado por la niña y que en pocos minutos muchos medios comenzaron a difundir en sus plataformas digitales.

Sin embargo, fuentes de la Fiscalía General del Estado aclararon que si bien hay una investigación por la muerte de una niña de diez años de edad, descartó la existencia de cualquier carta o recado póstumo que haya dejado a sus padres.

Este tipo de historias se vuelven virales con extrema velocidad porque alimentan el morbo natural de la sociedad, morbo que existe desde siempre, es falso eso que algunos todavía defienden como verdad absoluta de que “la sangre vende”, pero ese es tema para otra ocasión.

Lo que debe ocuparnos en este caso es nuevamente la falta de profesionalismo y de cumplimiento de los mínimos estándares éticos y deontológicos por parte de medios y periodistas.

Periodismo mal hecho

Los medios y periodistas que publicaron la supuesta carta cayeron de nuevo en la trampa de no verificar la autenticidad de la misma. Mostraron la falta de rigor periodístico por no acudir la fuente original y de contrastarla con fuentes oficiales y cercanas a la investigación.

Nuevamente las prisas y las ganas de seguir el escándalo evidenciaron la ignorancia y la incapacidad de cumplir los mínimos criterios del periodismo profesional.

La apuesta por el morbo

Otra vez una supuesta nota que pretende apelar a las emociones y al morbo social.

Hay medios y periodistas que hacen de la tragedia su vida cotidiana. Por adelantado es cuestionable su visión ética y moral sobre el sufrimiento humano y creer que son hechos inéditos, relevantes, de interés público y de alto impacto social, criterios mínimos que definen una noticia.

Habrá quienes quieran defender que sí, que hay personas que gustan de leer este tipo de noticias, lo que no quiere decir que medios y periodistas se den licencia para hacerlo mal, como fue el caso.

La convención por los derechos de la infancia que aprobó la Organización de las Naciones Unidas y que ratificó el gobierno de México, habla con claridad sobre la urgencia de proteger a niños, niñas y adolescentes en su integridad física, personal y emocional y hace recomendaciones para evitar que menores de edad aparezcan innecesariamente en medios de información.

El caso del suicidio de una menor de edad no debe ser materia informativa, porque vulnera los derechos de la víctima y en su caso sólo contribuye a re victimizarla.

Cambiar la forma en como algunos medios y periodistas manejan este tipo de hechos es una tarea difícil y de largo aliento, y por eso es importante convocar a la sociedad a que castigue a esos medios dejando de leerlos y haciendo públicos sus yerros y deficiencias éticas y profesionales.

lento

* Andrés (@aasolisa) es Periodista. Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”
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