Historias del COVID-19: Isaías, técnico de laboratorio

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Historias del COVID-19: Isaías, técnico de laboratorio

  • Con Historias del COVID-19, damos voz a quienes han vivido la enfermedad, la pandemia y el distanciamiento social desde diversas perspectivas
Por Anahí Salazar

“El proceso de mi vida, mi rutina, cambió por completo. Estaba acostumbrado a estar yendo a trabajar, seguía saliendo y normalmente las personas no estamos acostumbradas a estar encerrados por un gran tiempo”, así comienza su relato Isaías, sobre lo que vivió al padecer el COVID-19.

Fue así como pasó de ser un ciudadano más, a formar parte de los 24,905 casos confirmados en México al día lunes cinco de abril, según la Secretaria de Salud Federal.

El virus que ha paralizado a todo el mundo, tanto social y económicamente. Mató aproximadamente a más de 330 mil personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Isaías, joven regiomontano de 19 años, se contagió mientras hacía su trabajo. Es técnico de laboratorio en un hospital privado, su función era hacer muestras para la prueba de laboratorio que se realizaban a pacientes sospechosos de COVID-19. La prueba consistía en un hisopado nasofaríngeo y un hisopado faríngeo.

“Tuve contacto con personas infectadas, sospechosas, más que nada porque mi trabajo me obliga a eso, estar haciendo pruebas de COVID. Es un contacto muy cercano con los pacientes, ya sean sospechosos o positivos y más que nada trabajar en un hospital también da un riesgo muy grande”, comentó.

Él estaba seguro que no se contagiaría, que su equipo era el adecuado y que podría evitarlo. Según la Secretaria de Salud indica que una persona debe sospechar de COVID-19 cuando presenta al menos dos de los siguientes síntomas: tos, fiebre, dolor de cabeza.

También, se acompaña de dificultad para respirar (en casos graves), dolor o ardor de garganta, escurrimiento nasal, ojos rojos y dolores en músculos o articulaciones.

Sin pensarlo, un día comenzó a sentir pequeños síntomas.

“El primer síntoma que se presentó fue un dolor de cabeza, no fue tan fuerte como algunos otros dolores de cabeza, pero sí fue demasiado leve pero muy agudo. También al momento en que nosotros traemos cubre bocas empecé a sentir un poco de falta de respiración, falta de aire y eso fue lo que me hizo pensar un poco en que probablemente lo tenía”, explicó.

Pero además de pequeños síntomas, la enfermedad iba más allá. Momentos intensos durante su aislamiento, sin poder salir de casa y solo con la opción de poder llamar a su médico de cabecera para ver qué era lo que pasaba con él.

“Simplemente fue un ataque de ansiedad por el hecho de estar encerrado en el cuarto, por estar viendo tantas noticias de lo que está pasando de que le gente no está haciendo caso y sigue saliendo, es algo derivado al aislamiento y a las noticias que ves a diario”, detalló.

Isaías contaba con su equipo especial para poder llevar a cabo su trabajo como personal médico, el cual atendía en estos tiempos de pandemia, sin embargo, eso no fue suficiente.

“Lo que más me marcó fue que cuando esto empezó, nosotros teníamos equipo de protección personal de todo, teníamos mascarillas, trajes completos, ropa solamente para el turno en el que vamos a estar atendiendo a los pacientes, y eso a mí me daba seguridad de que no me podía infectar pero simplemente no nos damos cuenta de que siempre va haber un lugar en el que te podrás infectar”, mencionó.

Pero además de las medidas que llevaba en su trabajo, también aplicaba cierto protocolo en casa para evitar poner en riesgo a su familia. Era por eso que él no pensaba que se podría contagiar.

“Por fortuna desde que empezó todo esto siempre hemos llevado un protocolo en el que tenemos aislamiento aunque no tengamos el virus, eso deriva también en llegar del hospital, quitarse la ropa inmediatamente, meterse a bañar, que cada quien tenga sus cosas personales, sus cubiertos, sus vasos y eso fue una gran ayuda”, comentó.

Mantenía una higiene personal del 100 por ciento, por el hecho de que el virus se queda impregnado en alguna prenda o en algunos de los objetos que portan. Es allí donde Isaías y sus compañeros se encuentran expuestos ante el COVID-19.

“El contacto que se tiene con los pacientes es muy cercano, ya que estamos en contacto con la cara y con la nariz y eso nos lleva al que paciente nos pueda estornudar y pueda toser directamente en la cara, o a cualquier otra parte del cuerpo. Esto posibilita que el virus se quede impregnado en alguna de nuestras prendas o en algunos de nuestros equipos de trabajo, y pues ahí es donde podríamos ser algún portador o algunos de nuestros objetos algún portador y nos podamos infectar, destacó.

A sus 13 días de aislamiento, así como él, otras familias pueden vivir la misma situación. Algunos, hasta desafortunadamente sufren la perdida de sus seres queridos.

Por eso es importante seguir con las medidas de sana distancia. Quédate en casa.

“Yo les recomendaría a las personas que siguen sin acatar las indicaciones, que se pongan a pensar en su familia en que le puede dar a ellos y no saben la angustia que les puede provocar a las personas, por fortuna a mí me tocó vivirlo de una manera asintomática, en el que mis síntomas fueron nulos o muy leves, no tuve ninguna complicación y puede ser el caso de muchas personas que no toman su sana distancia, ya que al estar de forma sintomática ellos son portadores y pueden trasmitir el virus a otras personas”, concluyó.

 


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