Se domestica a los animales, no a las trabajadoras: Marcelina Bautista

Se domestica a los animales, no a las trabajadoras: Marcelina Bautista

Por Kevin Recio / Desde las Aulas

El trabajo en el hogar es uno de los más informales debido a que no hay un algún contrato de por medio y luego de 13 años de padecerlo en carne propia Marcelina Bautista alzó la voz para denunciar las malas condiciones del también llamado “trabajo en casa” y no paró hasta obtener los derechos labores mínimos para mujeres y hombres que realizan esta actividad.

Marcela Bautista Foto: César Martínez López

Tan solo en México alrededor de 2.2 millones de personas trabajan en el hogar, de las cuales el 91% son mujeres, ellas y ellos enfrentan jornadas laborales de hasta 12 horas, con un sueldo mínimo, humillación y discriminación.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) De los 123.7 millones de personas en el país, en 2017, 39.3% reconocieron estar afiliadas al Seguro Popular y solo el 36.3% al IMSS.

El pasado 2 de abril inició un programa piloto en donde se busca incluir a las trabajadoras y trabajadores del hogar al Seguro Social, en donde los beneficiarios será algún cónyuge, concubina (o), descendientes, padre y madre.

“Está pidiendo (el programa piloto) la inscripción de las trabajadoras del hogar y que declaren sus salarios reales para tener los servicios que ofrece el IMSS… es decir que va a permitir que esta situación sea obligatoria a las trabajadoras”.

“Cada quien paga lo que le toca, si una trabajadora del hogar gana menos de un salario mínimo no va a tener para pagar, la mayor parte será el empleador quien lo pagué”, ninguna otra institución ofrece esta ayuda para las trabajadoras del hogar.

Sobre el mal trato que padecen quienes se dedican a este oficio, a Marcelina le parece que uno de los más frecuentes es ser llamados trabajadores domésticos: “cualquier persona que trabaje en una casa es denominada ‘empleada doméstica’. No son domésticas, como dice el diccionario: solamente a los animales se doméstica y no la trabajadora”.

Lo que la activista y muchas más trabajadoras del hogar buscan, es simplemente que se haga cumplir el Convenio sobre lasTrabajadoras y los Trabajadores Domésticos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “Solo queremos es lo que cualquier trabajador quiere: seguridad social, vacaciones, aguinaldo, días de descanso, trato digno y un salario justo”, señala.

Su motor: acabar con la desigualdad

En el trabajo del hogar, Marcela explica que la desigualdad comienza a notarse desde la decisión de solo contratar a mujeres pues refuerza el prejuicio que esta actividad solo les compete a las mujeres, cuando no es así.

“Empieza esta parte de la discriminación con respecto a nuestra condición como mujer, indígena, pobre y otras faltas de oportunidades… esta desigualdad es desde los hogares en donde trabajamos”, afirma.

La violación a los derechos humanos se presentan desde la falta de regulación en horarios y salarios hasta la prohibición que hacen a las empleadas y empleados para no hablar su lengua nativa. Explica que quienes realizan esta labor frecuentemente pasan por un proceso de migración que ya los ha alejado de sus lazos afectivos y sociales, por lo que están en una situación de mucha desventaja.

“El mejor motor es cuando la vives, la padeces, y puedes encontrar como estrategia ver algo”, recordaba Marcelina sus inicios en el activismo, pues fue a los 14 años, cuando inició a laborar en una casa, “yo viví mucha desigualdad, como muchas de nosotras vivimos en el trabajo… no pensé llegar hasta aquí, que muevan las leyes, es una gran alegría que se hiciera un cambio laboral”, agregó.

Explica que fue un largo camino para lograr cambios en materia legal, porque existe la idea de que aquello que se realiza en el interior de las viviendas, en lo privado, no debe tener una adecuada regulación.

Sobre el fenómeno de Roma

Marcelina fue una de las primeras en ver la película Roma, “me generó nostalgia por recordar lo que viví como trabajadora del hogar”.

“Tuve cercanía con Alfonso, Yalitza y todo el elenco. Entendí cuál era el objetivo de Roma y nos permitió ver la problemática del trabajo en el hogar, sobre todo quienes no conocen sus derechos, incluyendo los empleadores”, en referencia a la ganadora de un Oscar en la categoría de mejor película extranjera.

“Quiero que muchas trabajadoras del hogar digan que están orgullosas, pues ayudan a otras personas a tener una calidad de vida mejor”, finalizó.

 

*Kevin Recio es estudiante de periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, y colabora en la sección Desde Las Aulas, un espacio dedicado a publicar los trabajos de los futuros periodistas y comunicólogos.
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