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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

Casi pasa de noche, pero entre las cosas que la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados aprobó en la Ley Orgánica de la Administración Pública estaría darle facultades a la Secretaría de Gobernación para asuma la responsabilidad de coordine la radiodifusión pública y “provea” (sic) los servicios de radiodifusión pública.

Eso si, Mario Delgado Carrillo, líder de la bancada mayoritaria quiso aclarar de inmediato que no se trata de una manera de querer controlar los contenidos que se difunden a través de los medios públicos.

Pero vayamos por partes. ¿Qué es un medio público?

Sólo para aclarar son todos aquellos medios de comunicación que reciben presupuesto público y que en su gran mayoría están impedidos para comercializar sus espacios.

En estos medios están todos los sistemas estatales de radio y televisión, las radios universitarias, las radios indigenistas y los grandes medios como Canal 11, Canal 22, Radio Educación y el Instituto Mexicano de la Radio.

En México hay más de 700 medios de radio y televisión que pertenecen al gobierno, ya sea federal y o cualquiera de las 32 entidades; muchos con décadas de historia, otros más jóvenes y son actualmente importantes referentes de la difusión de la cultura, auxiliares en la educación y como grandes preservadores de las lenguas y música de los 64 pueblos originarios del país, entre otras cosas.

Por sus filas transitan y han transitado extraordinarios y extraordinarias profesionales de la comunicación, del periodismo, de la producción radiofónica y televisiva y son grandes escuelas por las que hemos pasado muchos y muchas.

Que hoy sean medios abiertos, críticos y democráticos fue un logro de décadas, porque estos medios nacieron con la perversa intención de estar al servicio del gobierno en turno y no como medios del Estado.

Muchos siguen siendo voceros y expertos en propaganda oficial y oficiosa. La designación de sus directivos es a capricho del presidente o gobernador en turno y casi nunca aplica el servicio civil de carrera.

Eran voceros porque a nivel federal dependían de la Secretaría de Gobernación o de la oficina del gobernador, en el caso de los sistemas estatales. Las direcciones de los medios públicos en algunos casos siguen siendo botín político.

Con el trabajo de muchos y muchas se logró darles autonomía operativa y financiera, sustentabilidad, independencia para definir sus contenidos y hoy, el fantasma del pasado ronda nuevamente.

En el sexenio de Vicente Fox el Instituto Mexicano de la Radio (Imer) dejó de estar controlado por Gobernación y pasó al cobijo de la SEP, junto con Radio Educación y Canal 22 y eso permitió darle un giro fundamental al Imer, como el tener una emisora como Radio Ciudadana que incluye programas realizados por organizaciones de la sociedad civil.

En México se habían casi extinto los controles gubernamentales en los medios públicos, que nos pertenecen a todos y todas.

La reforma aprobada por Morena amenaza esa autonomía alcanzada regresando a Gobernación el control no sólo del Imer, sino de aquellos medios púbicos universitarios, como Canal 11 del IPN o TV UNAM o de cualquier universidad autónoma de este país, sólo por poner un ejemplo.

Y encima de todo, el presidente electo dice que va a crear “una sola agencia de información”, lo que supondría poner en riesgo la independencia que también poco a poco había logrado la Agencia Mexicana de Noticias (Notimex).

Debería ocuparnos la intención de unificar el discurso político del Estado.

 

* Andrés (@aasolisa)es Periodista. Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.
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