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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

Hace unos días, justo el 16 de de febrero se reunieron muchos y muchas para recordar el centenario del natalicio de Valentín Campa, uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano y quien en 1976 realizó desde la casi clandestinidad una campaña por la Presidencia de la República. Casi clandestinidad, porque el PCM no tenía registro oficial como partido.

Me invitaron, pero no pude ir porque ese sábado tenía ya un compromiso previo, aunque de verdad me hubiese gustado, pues conozco a varios de esos veteranos comunistas que han sobrevivido persecución, acoso, cárcel y tantas cosas más en aquel México de la Guerra Sucia que se prolongó hasta mediados de los años 80 y que me tocó aún padecer siendo adolescente.

Hoy muchos de esos militantes, simpatizantes y dirigentes del extinto PCM forman parte del gobierno federal, fueron fundadores del PRD, fueron gobierno en la Ciudad de México y han pasado una, dos o varias veces por gobiernos estatales, congresos locales y el propio Congreso de la Unión.

Les debemos a ellos y ellas gran parte del México que tenemos hoy y que tras más de cinco décadas de incansable lucha han dado forma a nuestro país, incluyendo este primer gobierno emanado de la izquierda.

Los movimientos sindicalistas de los años 50, los movimientos estudiantiles de los 60, los movimientos guerrilleros de los 70, el surgimiento del movimiento urbano popular en los 80, todos inclinados a la izquierda, son los que fueron dándole forma a esa izquierda que poco a poco fue tomando fuerza y logró una primera gran irrupción política en 1997 cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ganó las elecciones para la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal y permitió que el (ahora diezmado) PRD se hiciera también con la mayoría en la Asamblea Legislativa por más de dos décadas.

Este movimiento de izquierda fue el que permitió que la sociedad civil organizada lograra colocar en la agenda pública muchos temas antes vetados por el régimen. Gracias a esta sociedad civil hemos podido avanzar en leyes y políticas públicas a favor de grupos en situación de vulnerabilidad, en materia de derechos humanos, en protección de minorías.

Fue una buena parte de sociedad civil organizada la que empujó las reformas necesarias para crear organismos autónomos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el Instituto Nacional Electoral, el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos y a otros organismos que han transparentado el actuar gubernamental.

Es cierto lo que dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que hay organizaciones que han caído en la tentación de la corrupción y se han convertido en mafias.

Es verdad que algunos organismos autónomos no han sido lo suficientemente autónomos ni transparentes como para evitar que sean cómplices de gobiernos y empresas para favorecer negocios lícitos, pero deshonestos.

En lo que el presidente López Obrador se equivoca es en generalizar y no ofrecer pruebas. Está bien denunciar a las organizaciones mañosas, pero con nombre y apellido y eso no lo hace el presidente en sus conferencias mañaneras.

En lo que se equivoca el presidente es en recordar que gracias a la sociedad civil que tanto ha ofendido y a estos organismos autónomos él… él es ahora el presidente de la República.

P.D. Felicidades a mis colegas que pensaron y echaron a andar un excelente ejercicio periodístico como es Verificado, que ha recibido el Premio Estatal de Periodismo en Nuevo León.  Felicidades y gracias por abrirme su espacio a mis reflexiones.

lento

* Andrés (@aasolisa) es Periodista. Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.
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