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Entre Periodistas

por Andrés A. Solis*

Aclaración previa: Al cierre de este texto, estaba por iniciar una conferencia de prensa por parte de la empresa Aerovías de México (Aeroméxico), para informar sobre el accidente registrado la tarde de este martes en el aeropuerto de Durango, así que habrá información nueva sobre el tema o al menos eso pensaría por anticipado.

Hecha la aclaración quiero iniciar este texto con una anécdota. Apenas este fin de semana que pasó tuve una larga y provechosa charla con integrantes de organizaciones no gubernamentales dedicadas a temas de protección del medio ambiente y derechos medioambientales. Su preocupación era precisamente cómo enfrentar una situación de crisis de medios.

Al inicio de la charla puse dos ejemplos paradójicamente relacionados con dos aerolíneas comerciales que tras enfrentar una situación de crisis y luego de tener un muy mal manejo de información y una peor relación con la prensa, generaron los factores suficientes para perder credibilidad, lastimar su imagen pública y a la postre desaparecer del mercado.

Una de estas empresas era Pan Am, la más antigua del mundo; y la otra era la mexicana TAESA.

Lo que sucedió este martes con el vuelo 2431 de Aeroméxico que viajaría del aeropuerto de Durango con destino a Ciudad de México, es un ejemplo de que el manejo oportuno, certero y preciso de la información es la mejor arma para prevenir una crisis mayor.

En los primeros minutos la aerolínea reconoció que el vuelo había sufrido un accidente, pero sólo se limitó a decir que más adelante darían detalles, que informarían en su pagina web y en su perfil público de la plataforma de Internet de Twitter, como si todo mundo tuviese la obligación no sólo de tener una cuenta de Twitter, sino también de seguir la cuenta @Aeromexico.

La empresa dijo que estaban recabando información y que cuando la tuvieran la darían a conocer.

¿Qué información estaría recabando una empresa que se supone DEBE saber qué sucede con cada uno de sus aviones. Tienen las listas de las tripulaciones de las decenas de vuelos que despegan y aterrizan en todas sus rutas.

Tienen las listas de personas que viajan a bordo; listas que por normatividad internacional debían compartir con las autoridades aeroportuarias como de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Deben tener acceso a la información sobre las condiciones de despegue y aterrizaje de cada uno de sus vuelos y eso además se documenta en las conversaciones grabadas entre la cabina de pilotos y la torre de control.

¿A qué esperaba Aeroméxico?, ¿cuál era la razón de alargar la presentación de información que ya conocía?

Cuando hay un vacío de información siempre habrá alguien que lo llene y no de la manera en que todo mundo quisiera; por eso en los primeros minutos de toda tragedia hay confusión, desinformación y hasta falsedades, como aquella de que el avión se desplomó, el avión ni siquiera despegó.

Me puse a reportear, a consultar fuentes expertas en aeronáutica, pilotos, expertos en operación de radares y pude conocer que había mucha actividad eléctrica en la zona del aeropuerto de Durango; que una tormenta registrada a pocos kilómetros contribuyó a generar fuertes rachas de viento.

Puede conocer y compartir con colegas periodistas, que el piloto intentó abortar el despegue segundos antes, pero la nave iba ya tan rápido que perdió la pista y se salió del aeropuerto.

Comprobé que el piloto tenia apagado el radar de navegación al momento del accidente y por eso la primera reacción provino de los cuerpos de emergencia de la terminal aérea duranguense.

No hay fallecimientos, pero yo me sigo preguntando, ¿por qué Aeroméxico alargó tantas horas un acto fundamental de informar sobre el accidente?

* Andrés (@aasolisa) es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”
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