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Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

Este 10 de diciembre se cumplieron 70 años de la declaración de los derechos de la humanidad (antes del hombre) en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Este tipo de recordatorios son parte de ese enorme catálogo de lo que yo he querido llamar arbitrariamente “periodismo de efeméride”. Ya sabemos que viene la fecha y hasta hacemos uno que otro especial, como cada 12 de diciembre o el 21 de marzo o el 15 de septiembre.

Pero aunque hagamos cada año las mismas notas y sólo le cambiemos la fecha, lo cierto es que conmemoraciones como esta nos debería de poner a reflexionar qué es lo que hacemos realmente desde nuestras trincheras para promover y defender los derechos humanos.

Es común que las y los periodistas se asuman como un gremio defensor de las garantías individuales, que parte del trabajo periodístico está en denunciar los abusos de la autoridad en contra de las personas.

Decimos que la prensa debe seguir siendo ese “perro guardián” (the watchdog dicen en Estados Unidos) que debe vigilar el actuar de los gobiernos abusivos, de las fuerzas armadas y policiales que se exceden en el uso de la fuerza y ahora además, le agregamos una supuesta perspectiva de derechos humanos en la cobertura de temas de violencia o relacionadas al crimen organizado.

La parte triste es que en muchas de las ocasiones esas buenas intenciones y compromisos éticos se quedan en el discurso y no se traducen en coberturas informativas garantes de los derechos.

Es claro que las y los periodistas no violamos los derechos humanos, a menos que trabajemos en un medio público, lo que nos convierte en cierta forma en autoridad. No violamos garantías, pero si podemos vulnerarlas con las malas prácticas que prevalecen en el periodismo mexicano.

Hacer periodismo con perspectiva de derechos humanos no es tener una “fuente o una sección de derechos humanos” en nuestros medios.

Debemos tener claro que los derechos humanos son un tema transversal y se encuentran en todas partes.

Las malas prácticas están en la reproducción es estigmas y roles sociales que favorezcan la discriminación, en vulnerar los derechos de las víctimas de la violencia o el crimen publicando imágenes e información personal delas personas (incluyendo a presuntos criminales).

Vulneramos derechos al privilegiar como noticia la violencia de género, invisibilizando a grupos en situación de vulnerabilidad como indígenas, migrantes, personas con discapacidad o de la comunidad LGBTTTI.

Debería preocuparnos que como periodistas siempre nos ocupemos de defender el Derecho número 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que es el de la libertad de expresión, pero ignoremos y hasta violentemos los otros 29 que están en esta lista, más los llamados derechos de cuarta generación que se han sumado en las últimas dos décadas.

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P.D. Dicen que la tercera es la vencida. Este lunes el equipo del presidente tuvo una nueva crisis porque otra persona que se acreditó como periodista entró al Salón Tesorería de Palacio Nacional y le hizo planteamientos al presidente Lopez Obrador.

El asunto es que esta persona sí es periodista, pero a diferencia de las otras personas que se colaron a la rueda de prensa, a ella sí la sacaron y el enojo del vocero presidencial Jesús Ramírez fue tal que casi a gritos le dijo “usurpadora” y que por su culpa alguien podría quedarse sin trabajo. Así van algunas rutas de la Cuarta Transformación.

lento

* Andrés (@aasolisa) es Periodista. Autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”
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