¿Es real el efecto Mandela?

¿Es real el efecto Mandela?

Por Deyra Guerrero

Esta semana se festejó el centenario del nacimiento del ex presidente y activista de Sudáfrica, Nelson Mandela, pero su apellido es asociado también a un fenómeno de memoria colectiva de hechos que en la realidad no ocurrieron.

Hablamos del llamado “Efecto Mandela”, término que acuñó la bloguera Fiona Broome en el 2010 y que se aplica cuando un grupo, más o menos grande de personas, en uno o varios países, recuerdan el mismo detalle, evento o característica física, que tras una revisión resultan ser falso.

El concepto se asoció al líder sudafricano ya que, según detalló Broome, había mucha gente a su alrededor, incluida ella misma, que recordaba haber visto por televisión exactamente el momento en el que Nelson Mandela murió en la cárcel. El funeral en su honor, y todo lo demás. En realidad, Mandela sobrevivió y vivió algún tiempo en libertad antes de fallecer.

Aunque es aún tema de investigación, especialistas en diferentes ramas reconocen que el fenómeno es real y explican que nuestro cerebro es adaptativo y tiende a administrar los recursos de manera eficiente. Ese procesamiento rápido de la información puede llevar al cerebro a colocar datos donde no son, completar huecos que le faltan como si se tratara de un rompecabezas con la pieza que mejor le encaje de manera coherente.

Cabe aclarar que el “Efecto Mandela” es algo diferente a una memoria falsa, ya que afecta a grandes grupos de personas, aparentemente sin muchas conexiones y sin los mismos factores emocionales presentes. Así mismo, es diferente a la criptomnesia que se aplica a errores en las memorias sobre el origen o la fuente de algo.

Algunas de las explicaciones de índole psicológica podrían ser:

  • Efecto arrastre. Este tipo de efecto está relacionado con la validación social. Se produce cuando nos creemos algo porque otras personas de nuestro entorno también lo hacen.
  • Sesgo de confirmación. Cuando damos prioridad a la información que confirma nuestras creencias iniciales.
  • Criptomnesia. El cerebro coloca datos imaginados en lugares de la memoria con contenidos reales.
  • Falsa atribución. Si en algún momento te has creído algo que te han contado aunque luego resulte falso, tu mente volverá a recordar lo que previamente almacenó como verdadero. Esto puede dar lugar a disonancias cognitivas, es decir a que tu propio cerebro entre en conflicto rechazando la nueva versión a pesar de ser la correcta.
  • Confabulación. Es producida por un posible deterioro de la memoria. Cuando se intenta recordar algo que realmente no se tiene almacenado se falsea la respuesta generada, se completa con lo que se puede. Eso no quiere decir que sea una mentira consciente.

 

 

 

Conoce más historias en Rompiendo el Mito 

¿Qué opinas?

Deyra Guerrero

Contenido Relacionado

Copy link