El triunfo de la voluntad popular y las izquierdas

El triunfo de la voluntad popular y las izquierdas

María Teresa Cervantes Loredo*

El proceso electoral ha generado una amplia controversia y enconadas disputas tanto en los medios de comunicación convencionales como en las redes sociales.

Marcelo Dascal hace una diferencia entre disputa y controversia. La primera es un intercambio inútil porque los participantes no pueden llegar a una solución o acuerdo debido a sus posiciones antagónicas. La controversia es un diálogo que se origina por un desacuerdo entre las partes pero estas argumentan a favor de su posición y uno de los participantes puede ser persuadido de cambiar su visión del asunto, pero aún cuando no se llegue a un acuerdo el intercambio sirve para aclarar el problema y las diferencias entre las distintas posturas (Tomasini, A. 2002).

Las disputas en torno al ganador de la elección, Andrés Manuel López Obrador, se distinguieron por una “guerra sucia” en su contra a través de fake news, memes, llamadas telefónicas, spots, opiniones parciales de los comunicadores y otros personajes influyentes, bots, así como de usuarios detractores.

A pesar de toda esa guerra sucia, Andrés Manuel López Obrador ganó la elección con más de 30 millones de votos, más que cualquier otro presidente anterior y con un margen muy amplio entre él y sus competidores.

Dos grupos se destacan en esas disputas:  sus detractores de derecha y sus detractores de la izquierda (llamémosle) “radical o purista”.

El contenido de los mensajes de la derecha se orientó a provocar miedo sobre el futuro del país si resultaba ganador, sobre la imposibilidad de cumplir sus promesas, el apoyo de ex militantes de otros partidos, su edad y forma de hablar.

La izquierda “radical o purista” que al inicio de proceso apoyó la candidatura de María de Jesús Patricio Martínez  dejó de participar y cuestionaron el sistema electoral, el proceso, al candidato, a los miembros de su partido y a sus simpatizantes. El contenido de sus mensajes se centra en denostarlo por considerar que es parte del sistema neoliberal y corrupto, pequeño burgués y reformista. A sus seguidores y votantes los tildan de ingenuos o de manipulados.

Las disputas no cesan después de la elección y parece ser que seguirán. Ambos grupos coinciden en demeritar el triunfo popular, no reconocen que el resultado de la elección se debió a la organización y trabajo de años por parte de los miembros del partido MORENA  y de la decisión consciente de los ciudadanos por un cambio. Ahora arguyen que la elección se ganó debido a una negociación entre Andrés Manuel López Obrador y el Presidente Enrique Peña Nieto.

También existe otro grupo, la izquierda (llamémosle) “moderada”  que no se asume “reformista” ni  “electorera”, que sabe que este triunfo es del pueblo, que durante la campaña (y antes) se gastó las suelas de los zapatos en barrios, que estuvo presente en las marchas y concentraciones, así como en las redes sociales, en las casillas electorales y que estaba dispuesta a defender el voto.

Este grupo considera el proceso electoral como un momento coyuntural, una oportunidad para acompañar al pueblo que decidió sacudirse a la clase política que ha mantenido el poder y es culpable de aplicar las políticas económicas que han deteriorado las condiciones de vida de la mayoría.

Este grupo sabe que esto no es la transformación del sistema económico, no es una revolución socialista, es solo un paso a la reivindicación de los derechos humanos y laborales, del bienestar social sobre todo de los más pobres. Sin perder el objetivo final de un verdadero cambio de estructuras, sabe que no es el momento de eso, pero que hay que seguir haciendo trabajo organizativo y de base, y seguir siendo críticos ante el poder, señalar los errores al nuevo gobierno, participar en las decisiones,  pero aprovechar también  los espacios y los proyectos.

A fin de cuentas este es un triunfo de la voluntad popular útil para darse cuenta de que unidos y organizados los mexicanos pueden lograr cambios en el sistema social y empoderarse.

 

Tomasini, A. (2002). La teoría de la controversia de Marcel Dascal. Manuscrito Revista Internacional de Filosofía. Pag. 5. Recuperado el 7 de Julio de 2018

 

 maria teresa María Teresa Cervantes Loredo es catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, investigadora involucrada en distintas organizaciones y causas sociales. Fundadora del Observatorio de Medios de la FCC.
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