Estudios de Opinión en elecciones. ¿Creíbles o útiles?

Estudios de Opinión en elecciones. ¿Creíbles o útiles?

Por Enrique Silva Téllez

Es común el uso de diversos métodos de investigación de opinión pública en México y el mundo por parte de los partidos políticos, los estrategas, los académicos y los candidatos a puestos de elección popular.

En la medida que México pasó de un modelo unipartidista a uno de multipartidos y que las contiendas electorales se abrieron más a una competencia real, en esa medida se implementó el uso de diversos métodos y técnicas de investigación.

En sentido estricto, dichos métodos son instrumentos para obtener información para la creación, implementación, seguimiento y análisis de estrategias de comunicación político electorales. Desafortunadamente el mal uso de los mismos ha provocado que la industria de estudios de opinión atraviese por una mala racha de credibilidad.

Como cualquier otra área científica, el correcto diseño, aplicación y uso de los diversos métodos deben estar por encima de si son o no son creíbles los resultados. Son sólo datos y la credibilidad no tiene nada que ver con ellos.

La técnica de investigación más popular es la encuesta. Las hay telefónicas, en línea, a través de apps y cara a cara. Todas ellas exigen métodos rigurosos de muestreo para generar resultados útiles para definir estrategias. Insisto, no es un tema de credibilidad sino de correcta o incorrecta aplicación del método.

Muchos actores políticos (partidos, candidatos y gobernantes) así como diversos medios de comunicación han hecho uso de reportes mal hechos o apócrifos para generar agenda o para influir en el estado de ánimo de los electores. La publicación de “encuestas” se usa como método propagandístico y lo que usualmente ocurre es que el elector se ve influido por lo que se publica. La consecuencia de hacer uso de estas herramientas de manera indiscriminada e irresponsable es que la industria se ha desprestigiado. Es común escuchar que lo que se publicó no fue certero o que “fallaron las encuestas”.

Hoy en día es más complicado que un ciudadano común acepte responder a las preguntas de un encuestador debido a que “han perdido credibilidad”. Entonces el efecto secundario que se presenta es que la misma operación en la colecta de datos se ha complicado y encarecido.

Por otro lado, están los métodos cualitativos, mismos que son usados para identificar aspectos emocionales de lo que sienten y perciben los electores. El mal diseño de los mismos y la falta de comprensión de los alcances de los mismos también han provocado una crisis de “credibilidad”.

¿Qué debemos esperar de los estudios electorales?
Lo que no debemos esperar es un pronóstico de los resultados del día de la elección. Asumir que pronosticarán cómo votarán los electores es un error.

Lo que sí se debe esperar de los estudios electorales es información para la toma de decisiones y el correcto diseño de estrategias políticas y de comunicación.

Los estudios electorales bien realizados ofrecen la oportunidad de comprender las complejidades del mundo moderno y lo que los electores sienten y piensan respecto a sí mismos, la sociedad y los actores políticos. También permiten identificar temores, motivadores y todo tipo de impulsores del hombre común.

El desarrollo de la tecnología está a favor de quienes estudiamos la opinión pública ya que el uso de las redes como métodos de análisis y estudio ofrecen la oportunidad de escuchar, interpretar y leer lo que los electores opinan sin que se les pregunte. Sin embargo, pareciese que son la nueva panacea.

El análisis de opinión pública a través de las redes sociales tiene sus limitaciones y enfrenta también retos ya que mucho de la información que transita en las mismas es o falsa o desinformada.

Los estudios de opinión pública son muy útiles y esperamos que lo sigan siendo en las próximas elecciones. Es muy importante que la industria continúe profesionalizándose y que se sigan incorporando nuevas técnicas y tecnologías para comprender mejor al elector.

Lo que si es importante en beneficio de todos los actores en esta industria es que se reduzca, si no es que se elimine el uso de los resultados de estudios como métodos de propaganda y al mismo tiempo que se limite y regule la publicación de datos falsos.

*El editorialista invitado es fundador de Ellas A.B.P. organización que promueve la igualdad  y es director general de Focus Consulting Group, firma que orienta sus prácticas al desarrollo de estrategias de marketing para empresas y el sector público desde 1998.
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