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¿Empieza una era de falsos expertos en violencia de género en Nuevo León? Caso Loredo
Por Cordelia Rizzo*

Quiero escribir a partir de la entrevista que César Cubero le realizó en julio 26 al Doctor en Psicología y Desarrollo Humano Mario Alberto Loredo Villa en Milenio Diario“La masculinidad y el patriarcado: causas del inicio de las agresiones” . Loredo es director del Centro de Atención a Víctimas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León y además profesor de la Facultad de Psicología de la UANL, por ley él tiene una responsabilidad de orientar sus acciones hacia el avance de una cultura de respeto a los derechos humanos. El primer principio jurídico es ‘no dañar’.

Esta responsabilidad pública no la menciona Cubero, pero tampoco la saca a colación el Doctor Loredo. La omisión connota que lo que hace en la CEDHNL no es un trabajo que considere pertinente mencionar, o que no le es permitido hacerlo. A Loredo no se le conoce localmente como un experto en género, pero sí sería valiosa su voz como Director del Centro de Atención a Víctimas de la CEDHNL para discutir públicamente la escalada de violencia de género hacia las mujeres.

Mi crítica parte de lo qué dice Loredo en la nota. En el inicio asevera: “Si se mezcla la masculinidad, con el machismo, la violencia de género, los medios masivos de comunicación, y los modelos familiares, se hace una bomba de tiempo, la cual si no está bien estructurada termina por explotar en forma de violencia en las parejas.”

Esta primera elaboración asemeja un resumen de presentación de Power Point de un curso introductorio sobre género. Proveo un contraejemplo de cómo sí podrían relacionarse los conceptos que parece hilar: La masculinidad es la manifestación de la construcción de subjetividad desde las expectativas de género para hombres dentro del patriarcado. Estas expectativas son principalmente producto de un sistema, el patriarcado, que privilegia la competencia y el control territorial que atraviesa la economía y lo social.

Segundo, los medios masivos de comunicación no son por default reproductores del patriarcado, lo decía el famoso teórico de la comunicación Umberto Eco en Apocalípticos e integrados. Los Media GLAAD Awards en Estados Unidos premian a los programas de TV que enriquecen la visión sobre la diversidad sexual y promueven identidades de género sanas. Se acaba de estrenar la nueva temporada de Orange is the New Black, una serie que problematiza los estereotipos de género, al igual que el especial de comedia de Hannah Gadsby, o la comedia de Malena Pichot. Son productos para las masas que influyen positivamente en fomentar una cultura de respeto a los derechos humanos.

Una parte MUY problemática de la cita: Mario Loredo literalmente nos dice que si no se estructura bien la bomba de tiempo compuesta de todos los elementos que menciona, explota. Por ende, esto significa que dicha bomba de tiempo se puede estructurar bien para que no explote.

¿Qué nos quiere decir? ¿Querrá decirnos que así es como él maneja a sus pacientes y usuarias/os? ¿Fue un lapsus linguae?

Es parte de una norma consuetudinaria en la burocracia que se mantengan las bombas de tiempo sin explotar, o hacer las cosas para que le explote a algún otro/a burócrata. Esto evidencia a Loredo más como un burócrata que se niega a penetrar a las causas del problema que un experto en violencia de género hacia las mujeres.

Loredo alude a que él ha descifrado hallazgos importantes tras una serie de estudios realizados desde un enfoque psicosocial. No detalla cuáles son estos estudios, o lo que entraña el enfoque, pero dice que  sus resultados arrojan que las causas de inicio de la violencia familiar son “la violencia de género, el patriarcado, la masculinidad, los medios masivos de comunicación, y los modelos familiares.”

Creo que no se necesitan los estudios de Loredo para llegar a esta conclusión. Las organizaciones feministas lo han señalado desde hace años, y esto queda validado por la CONAVIM de SEGOB, que la violencia de género es multifactorial. Las causas son: la agencia del agresor en el marco de una cultura que solapa la violencia hacia las mujeres, dentro de una escalada de violencia organizada en el Estado, Estado que es omiso. Incluye la ruta trágica que inicia cuando una mujer ya fue atendida por instituciones del Estado y éstas ignoran la gravedad de su circunstancia y/o la atienden mal. Por lo tanto, Loredo está haciendo pasar como suyo un patrimonio de trabajo y hallazgos sobre las causas de la violencia que es una construcción colectiva de los movimientos sociales a favor de los derechos humanos de las mujeres. Como bien apunta Beatriz Lozoya, en Ciudad Juárez, Loredo se apropia de logros de las mujeres con el fin de volver hueco el discurso de género.

Vuelvo a señalar: los conceptos de la elaboración de Loredo no están adecuadamente relacionados entre sí. Parece que Loredo sólo suelta palabras que gustan a las feministas. Voy a señalar, de nuevo, posibles relaciones entre las palabras. Podría establecer las yuxtaposiciones entre el delito de violencia familiar y la violencia de género, dichas violencias se pueden empezar a entender vía las expectativas de género derivadas de un sistema patriarcal. Por otra parte, es importante recalcar que el patriarcado es un sistema socio-económico que produce subjetividades masculinas que tenderán a violentar para afirmar su identidad. Este sistema se fortalece gracias a la impunidad.

Luego dice: “La violencia de género invisibiliza el problema y lo naturaliza, y cuando uno empieza a trabajar con mujeres, a empoderarlas, a quien no les gusta que se les empodere es a sus parejas.”

¿Se invisibiliza y naturaliza a sí misma la violencia de género? Mas bien quienes realizan la acción de invisibilizarla son autoridades, consorcios de comunicación, además de hombres y mujeres patriarcales. Abordar adecuadamente la violencia de género les molesta y prefieren –o les conviene- ser cómplices. En ningún manual de atención a la violencia de género se habla de que la persona que trata a la mujer es quien la empodera. Una mujer SE empodera porque lo decide. El apoyo jurídico, social, de reflexión y terapia, con enfoque psicosocial, que aporta el o la profesional de la salud no produce por sí solo el empoderamiento.

Al declarar “… a quien no les gusta que se les empodere es a sus parejas.” omite que dentro del sistema familiar existe la familia extendida y posiblemente hijos/as. Muchas mujeres deciden buscar atención dando por perdida la relación de pareja a favor de apostar por el apuntalamiento de los lazos hijas/os y de la familia extensa. Loredo correlaciona irresponsablemente el empoderamiento y la violencia de las parejas. Debe evitarse seguir esta línea de pensamiento al ofrecer servicios a mujeres que quieren escapar el ciclo de violencia. El apoyo con enfoque psicosocial busca hacer un inventario de los recursos económicos, afectivos y sociales que tienen las mujeres a su disposición, revisando redes familiares, sociales, laborales, de amistades, más allá de la relación de pareja.

Parte de las buenas prácticas del apoyo multidisciplinario a sobrevivientes de violencia es hacer el deslinde de responsabilidades de la mujer o persona agredida y su agresor/a. A la persona que pide el apoyo se le asiste en intuir y aprehender el panorama social que refuerza las expectativas de dominio del agresor/a, el cual justifica la violencia (esto es parte del enfoque psicosocial). Volviendo a las causas, los agresores (que casi siempre son hombres) no agreden porque son provocados por un empoderamiento, sino porque consideran que la mujer es una posesión y que además nadie les sancionará por esta agresión.Confían en una complicidad con el Estado y con sus pares culturales.

Loredo señala, con relación a la construcción social del género, que lo que daña es la “estereotipia de género” como si fuera una enfermedad que se manifiesta en “los sexismos”. Se ha dicho hasta el cansancio: los agresores no son personas enfermas. Los estereotipos de género son construcciones culturales que influyen en las expectativas de los roles de género, pero no son por sí solos causantes de la violencia explosiva. Recomiendo una lectura al violentómetro del IPN.

Después, el Doctor define al patriarcado como “el dominio total de la mujer”. El sistema patriarcal, como bien señala Rita Segato, tiene un efecto primero en lo que esperan los hombres de sí mismos: los desensibiliza para moldearlos de cómo soldados útiles de la empresa de dominio territorial-capitalista. Rodrigo Parrini nos dice que la paternidad es el eje de la representación masculina en el sistema patriarcal (patri-padre). El padre es quien instaura y vigila que se cumpla la ley, por eso que la violencia se dé en la interpretación –de los agresores- de que está fallándoles el control sobre una mujer.

Una anécdota personal. Me tocó compartir espacio con el Dr. Loredo en un curso-taller introductorio al enfoque psicosocial que yo facilité. Loredo me detuvo a los 15 minutos de iniciado. Se apuró a señalar que el enfoque psicosocial fue superado por otras tendencias en la terapéutica. Ni siquiera había terminado de hablar de la generación de estrategias de atención psicológica grupal en contextos de conflicto como El Salvador o Colombia. No pasaba aún mis diapositivas sobre Ignacio Martín-Baró, la influencia de la Teología de la Liberación o el pensamiento de Bruno Bethleheim. Tampoco dejó que hablara sobre el enorme trabajo de Carlos Beristain (que en ese momento trabajaba en el informe del GIEI para la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa) o de Clemencia Correa.

Alguien que esté más involucrada en atención directa a mujeres sobrevivientes de violencia de género podrá señalar muchos otros focos rojos en el discurso y actitudes de Loredo. Yo me limito a mostrar la violencia discursiva que surge de alguien que además usurpa funciones como experto, minorizando el área de experticia de la que habla. Claro, porque “son cosas de mujeres” cualquiera puede hablar de ellas, afirma Segato.

Insisto, el Informe de la CONAVIM para la Declaratoria de Violencia de Género hacia las Mujeres en Nuevo León denuncia como foco rojo del incremento de feminicidios en Nuevo León es el trato revictimizante a las mujeres que piden asistencia a las instituciones del Estado, como lo es la CEDHNL. Alternativas Pacíficas lo ha denunciado hasta el cansancio. Al no seguir un protocolo de atención adecuado para abordar la violencia de género hacia las mujeres, es común que las usuarias del servicio estatal no quieran volver a los CODEs, al DIF, o a la misma CEDHNL. (Esto sin contar las numerosas ocasiones en que las mismas instituciones del Estado son cómplices directas de las violencias que se denuncian ante ellas.) Eso es una causante de que no se detenga el ciclo de violencia que termina con el feminicidio de quien solicitó apoyo.

Típicamente se responsabiliza a las mujeres por “empoderarse” y “hacer enojar” a sus parejas o “no darse a respetar”, eso ya lo vemos en la sección de comentarios de las notas sobre feminicidios. No necesitamos que nos lo recuerde Loredo. Él es sólo un botón de muestra, aparentemente, del modus operandi de la simulación dentro del aparato de gobierno.

Aunado a lo delicado de la impostura del Doctor Mario Alberto Loredo Villa, me preocupa también esta nueva organización CAMBIO, dirigida por Eleazara Valles, que convocó a una marcha de la Alameda a la Macroplaza este 28 de julio. Surge la organización con un discurso familista y conservador que invisibiliza las fuentes de la violencia. Loredo y esta organización parecen comparsas del Gobierno del Estado, que no quiere responder con base a lo que se requiere (lo que ya dicta el informe de la CONAVIM de 2016). No son aliados/as de la lucha por eliminar la violencia de género hacia las mujeres. No comprenden las condiciones que confluyeron para que a la niña Ana Lizbeth le fuera arrebatada la vida. Que pena que no capten que quienes habitamos Nuevo León ya sabemos leerles.

Nos deseo que seamos perspicaces para poder identificar a estos falsos aliados/as y alejarlos/as de las mujeres que buscan salir del ciclo de violencia.

 

*Cordelia Rizzo (@cordeliarizzo) es académica y activista. Estudiosa del performance político, cómplice de Nuestra Aparente Rendición y FUNDENL.
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4 comentarios

  1. Loredo no solo en discurso es un agresor, basta conocerlo, su lenguaje corporal lo denota como una persona impaciente, intolerante y el trabajar cerca de el, comprueba que es un misógino y persona que le gusta pasar por encima de los demás, basta ver como desmoronó el Centro de Atención a Víctimas de la CEDHNL, renunciando doctores y psicólogos hechos a un lado, obligados a realizar tareas administrativas.

    Otro de los que hay que investigar es a Luis González, el Secretario Ejecutivo que inclusive tiene quejas por violación a derechos humanos, quién a la par con la Presidenta de la Comisión, han pisoteado y vuelto a pisotear los derechos laborales de quienes no los veneran y piensan igual que ellos, ex visitadores, titulares de área, defensores e inclusive auxiliares, tienen a los que se quedan a expensas de los “ajustes” cada que llega el fin de quincena.

  2. Wow, mejor imagen no podría acompañar este artículo, el cinismo de Javier Villa, la agresividad y el amedrento de Loredo representando la gente de presidencia y las manos bajitas, escuchando y obedeciendo órdenes sin más, por parte del resto del personal. Se le olvidó al personal el significado de Defensor.

  3. Mejor imagen no podría acompañar este artículo, el cinismo de Javier Villa, el amedrento de la Presidencia y su gente, representado por Loredo y las manos bajitas, escuchando y acatando órdenes por parte del resto del personal, por un hueso o por miedo a perder el empleo, se les olvidó el significado del concepto de Defensor.

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