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Por Deyra Guerrero

“Vamos a heredar una administración financieramente sana como en su momento la entregamos en 2003”, dijo la semana pasada el candidato del PAN a la Alcaldía de Monterrey, Felipe de Jesús Cantú, quien hizo referencia al trienio en el que ya ocupó ese cargo a partir del año 2000.

¿Es verdad, mentira o engañoso lo comentado por el albiazul el pasado 10 diciembre? Vayamos por partes.

Según muchos de los historiadores y analistas, en la política todo es cíclico y el caso de la capital de Nuevo León parece no ser diferente. Verificado te lo explica.

La paja en el ojo ajeno

CantúEl 28 de julio del 2000, Jesús María Elizondo, entonces Presidente Municipal de Monterrey y también miembro del Partido Acción Nacional, aseguró que le pasaría a Cantú, en ese momento edil electo para sucederlo: “las finanzas más sanas a nivel nacional”

“Chema” señaló que la ciudad regia se quedaría con aproximadamente un 23% de endeudamiento, cifra similar a la que recibió cuando inició su gestión en 1997.

Apenas asumió Felipe de Jesús Cantú como Alcalde de Monterrey para la administración 2000-2003, denunció públicamente que Elizondo se fue del Municipio dejándolo comprometido con una deuda de 157 millones de pesos, lo que apretaría al erario ante la cercanía de los pagos de fin de año, al no existir recursos suficientes para enfrentar los gastos.

Se precisó que había por esas fechas en el Ayuntamiento un pasivo de 138 millones de pesos contraído a largo plazo, y otro de 19 millones con proveedores del Gobierno municipal, con quienes fue necesario negociar para reordenar el cumplimiento de obligaciones. A lo anterior hubo que sumarle 15 millones de adeudo a Agua y Drenaje de Monterrey, para un total de 172 millones de pesos pendientes por pagar. Unos 90 millones de pesos recibieron en caja.

Ante esa situación, dio a conocer el gobierno de Cantú el 1 de noviembre del 2000, se vio obligado a solicitar un crédito bancario de 30 millones de pesos para solventar la nómina, aguinaldos y primas vacacionales.

El tronco en el suyo

Pese a que criticó a su antecesor por el mismo motivo, cuando Felipe de Jesús Cantú fue Alcalde de Monterrey, del 2000 al 2003, disparó 182.5% la deuda durante su trienio.

Los pasivos reportados oficialmente por el panista al concluir su gestión fueron de $361 millones de pesos, pero al incluir 60 millones de pesos adeudados a proveedores y 12 millones pendientes de pagar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por concepto de alumbrado público, entre otros rubros, el monto ascendió a 486 millones de pesos.

Cantú dejó también en las arcas municipales menos dinero del que le heredaron a él: 63 millones de pesos, según explicó el mismo panista el 3 de noviembre de 2003, un día después de que el nuevo presidente municipal, el priista Ricardo Canavati (2003-2006), le reclamara a través de los medios de comunicación el haber hundido en problemas financieros a la ciudad, por un déficit de más de 100 millones de pesos y un “guardadito” por apenas 48 millones de pesos.

Cantú se defendió entonces detallando que para cubrir su deuda el Municipio únicamente tendría que destinar el 4% de sus ingresos del presupuesto anual, por lo que no representaba una amenaza para cubrir cualquier compromiso.

No obstante, para los gastos inmediatos, el Ayuntamiento regio tuvo que pedir en diciembre de 2003 un crédito por 70 millones de pesos para el pago de aguinaldos y primas vacacionales a los funcionarios, empleados de confianza, trabajadores de base, pensionados y jubilados que había en ese momento en la administración. Así, se repitió la historia.

La opinión de expertos

En marzo de 2003, siete meses antes de que terminara la Alcaldía de Felipe de Jesús Cantú, la firma Standard and Poor’s, que evalúa la calidad crediticia de empresas y gobiernos como un indicador de su situación financiera, informó que Monterrey mantenía una calificación de “mxAA” con perspectiva positiva, es decir, a un paso de obtener el mejor rango que un Municipio podía obtener en el país.

El que la administración de la capitán nuevoleonesa fuera catalogada de forma tan halagadora por los analistas tuvo que ver con el hecho de que Cantú y su gabinete lograron que los ingresos propios municipales, es decir los recolectados por fuentes locales como el cobro del predial y multas, alcanzaron un 56% del total de sus recursos.

Cuando el panista arrancó su Presidencia Municipal, el 60% de los mil 490 millones 479 mil pesos del presupuesto total de la ciudad, es decir 848 millones de pesos, provenía de participaciones federales y estatales, mientras que el resto, solo 40%, eran de ingresos propios del Ayuntamiento.

Tres factores que toman en cuenta los economistas al juzgar las finanzas de un ente público, aunque no los únicos, son: la recaudación, nivel de endeudamiento, y capital disponible en caja al término, que en el caso del trienio 2000-2003, el primero fue positivo y los dos últimos negativos.

Por lo tanto, es Engañoso que Felipe de Jesús Cantú, quien busca un segundo periodo para gobernar Monterrey, haya entregado una administración financieramente sana en el 2003.

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