Debemos revisar la forma en cómo cubrimos historias sobre infantes

Debemos revisar la forma en cómo cubrimos historias sobre infantes

Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis*

Este lunes, antes de que inicien los festejos por el Día del Niño y de la Niña, la prensa nacional trajo varios datos sobre la realidad de la infancia en México.

El diario La Razón llevó en su primera plana una nota titulada “Migración de niños a México crece 570% en dos últimos años”

El Universal en su portada destacó la nota: “Crecen agresiones sexuales a menores”, donde informa que entre 2015 y 2018 el número de casos de abuso aumentó 39 por ciento.

Milenio destacó también en su portada del lunes: “Narcolucha (sic): más de 16 mil niños muertos”.

A estas se sumó la información difundida por la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), presentada el pasado viernes de que entre 2015 y 2019, al menos tres menores de edad mueren en México en hechos relacionados con violencia.

Las cifras son terribles por donde quiera que se las vea, muestran que como país estamos perdiendo ya una nueva batalla, ademnás de la que perdimos de proteger a las y los jóvenes.

En 1999, luego de cinco años del levantamiento zapatista en México, realice uno de los muchos recorridos por la zona de influencia del EZLN y de allí salió un reportaje sobre cómo el ambiente de guerra había afectado a niños y niñas, que en muchos casos fueron usados por los propios zapatistas como agentes de inteligencia para contar el número de personal y vehículos militares que diariamente realizaban recorridos por la zona de la selva y las cañadas.

Las historias sobre el impacto negativo en infantes que genera la violencia relacionada con bandas del crimen organizado, los enfrentamientos, las balaceras, los secuestros y atentados directos como el más reciente en Minatitlán, Veracruz donde un bebé fue asesinado, no dejan de publicarse de una u otra forma en la prensa mexicana.

Después de tantos lustros de violencia en México, las y los periodistas debemos hacer un alto y reflexionar sobre la manera en que tratamos las historias sobre la infancia, la manera en cómo nuestras coberturas pueden terminar re victimizando a esas niñas y niños que sufren por la pérdida de sus padres, por la pobreza, la orfandad o la necesidad de migrar o incluso de sumarse a bandas delictivas.

Las y los periodistas necesitamos conocer, aprender y entender sobre los derechos de la infancia, que están por encima de los derechos de las personas adultas, tan sólo porque su condición infantil les pone ya en desventaja.

Publicar nombres, fotografías, imágenes, quererles entrevistar sobre cómo se sienten tras la muerte de sus padres o por qué se drogan, sólo contribuyen a lesionarles, cuando la obligación que tenemos es la de protegerles.

Y no olvidemos el sexismo de nuestros textos, basta ver que en dos de los tres encabezados que transcribí al inicio de este texto ni siquiera se incluye a las niñas.

Aquí un par de recursos muy útiles.

  • Pautas para la cobertura periodística sobre temas de niñez y adolescencia
  • Guía. Periodismo de calidad para la cobertura y promoción de los derechos de niños, niñas y adolescentes

 

  • P.D. Hace unos seis años, quizá siete, el experimentado periodista Rogelio Hernández López y yo logramos que una diputada del PRD en el Congreso del Estado de Michoacán echara para atrás una iniciativa suya de ley de protección para periodistas, luego de convencerla de que era un despropósito poner en una ley que se otorgaran autos blindados, escoltas y chalecos balísticos a colegas sin previo estudio de evaluación de riesgo. Ahora la diputada de Morena Azucena Cisneros Coss en el Congreso del Estado de México presentó una iniciativa similar, que además copia y pega (muy mal) conceptos de la ley que opera a nivel federal. Esto sucede cuando la buena fe no va acompañada de charlas previas con las y los periodistas que le podríamos ayudar… Incluso la legisladora podría pedirme el documento que redactamos varios periodistas mexiquenses.

infantes

* Andrés (@aasolisa) es Periodista. Autor del «Manual de Autoprotección para Periodistas» y de la «Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.
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