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Por David Ramos

Linda Torres, originaria de Jalisco Guadalajara, es un sinónimo de esfuerzo y actitud en las artes marciales, en especial el taekwondo.

Entre sus logros está el haber conseguido la medalla de bronce en los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe, 12 medallas de oro en competición nacional, dos medallas de oro en torneos universitarios e incluso un trofeo a la mejor atleta en uno de ellos. En categoría juvenil tiene una medalla de oro en Corea y una de plata en territorio estadounidense.

Con más de quince años de experiencia y sacrificio, ha logrado superarse y conseguir más de cien medallas en distintas competiciones tanto nacionales como internacionales.

Empecé hace 15 años, fue por mi papá ya que de joven practicaba también el taekwondo. Yo era una niña que siempre quería hacer todo y por eso también opte por practicar desde esa edad. El nivel competitivo me llamó la atención viendo en la tele los juegos olímpicos a Iridia Salazar comentó.

Aunque las artes marciales mixtas son practicadas tanto por hombres y mujeres, suelen haber diferencias al momento de entrar en combate. Con la experiencia que respalda a la taekwondoín mexicana, nos explicó Las habilidades tanto de los hombres como de las mujeres son muy diferentes. Sus combates son muy distintos. El hombre puede pegar más fuerte pero las mujeres tienen más habilidad de pegar a la cara, manejar la pierna delantera y ser un poco más hábiles. No hay más facilidades para uno o para otro.”

Como todo en la vida, siempre hay altas y bajas. El taekwondo no es la excepción. La atleta mexicana nos comentó como estuvo a punto de abandonar todo lo que había construido. Cuando tenía 19 salí de selección nacional, había estado ahí desde los 13 años. Me deprimí mucho, no quería entrenar, no quería hacer nada.

Tiempo después me llegó una invitación para seguir entrenando y practicando en Monterrey. Me propuse a disfrutar el taekwondo porque ya no lo hacía y me sentía muy decepcionada por eso. A los dos días, quería seguir compitiendo, quería sacar todo y esforzarme por ello. Fue un cambio muy rápido”

Del otro lado de la moneda, siempre existe la motivación, siempre está ese rayo de luz en la obscuridad. Para la medallista no es difícil encontrar ese motivo por el cual dar todo en cada prueba que se le presenta.

Hay varias personas. Primeramente mis padres que siempre han estado ahí y me han estado apoyando. Cuando inicié no tenía el nivel que tengo ahora, no era de selección nacional. Mis papas siempre están presentes apoyándome en lo que quiero y sin duda es algo que me ayuda muchísimo.

Damián Villa es otra persona que siempre lucha por sus sueños. El ver su ejemplo por salir adelante y por cumplir sus metas, me inspira a mí a que yo también haga todo por cumplir mis sueños.”

Ante la cuestión sobre el dejar los estudios de lado para enfocarse totalmente en la práctica de cualquier deporte, la atleta mexicana con toda su experiencia mencionó: “No lo recomiendo. A final de cuentas uno no sabe si va a vivir del deporte, nunca sabes hasta dónde vas a llegar y lo que te va a dar.

Dejar los estudios no es una opción. La mayoría de mis compañeros y me incluyo, nos sabemos organizar para dar todo en ambas partes, no sólo en una”.

Volviendo al deporte como tal, no hay duda en que el taekwondo es una disciplina de contacto lo cual causa el temor de más de uno a llegar a practicarlo e incluso entrenarlo.

Ante tal situación, Linda Torres finalizó diciendo Es más que nada un arte. No hay que tener temor, no a todos les gustan los golpes. Aún y con lo anterior, el taekwondo presenta dos modalidades: el kyorugui que es el de combate y el poomsae que es el combate imaginario, una manifestación de arte.

No hay que tener miedo, es algo que practicas. A final de cuentas sale el corazón y te defiendes.
No siento que haya un riesgo, lo peor que puede pasar es perder. Se trata de disfrutarlo.”

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