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Por Deyra Guerrero

No, no se trata de una metáfora o parte de un poema. A nivel médico y legal se considera que la muerte ocurre cuando hay un paro cardiaco o un fallo cerebral que termina con la conciencia, pero el asunto es más complicado que eso.

Después del fallecimiento “oficial” las células del organismo sobreviven durante horas y días en su lucha por recuperar su homeostasis, una especie de equilibrio que depende de que esas unidades elementales reciban suficiente oxígeno y nutrientes, que se limpien los residuos, que la temperatura sea adecuada o que haya aporte de agua.

Cuando se pierde esa dinámica esencial es cuando, ahora sí llega el verdadero término, por lo que en el tiempo que pasa entre que es declarada la muerte y ese momento en el que ya no hay homeostasis, es posible trasplantar órganos vivos de personas fallecidas.

De hecho, según explica el biólogo evolutivo George C. Williams, tras la muerte clínica o jurídica, el organismo está muerto, pero las partes que lo constituyen no.

En sentido estimado, después del fallecimiento, primero mueren los órganos y después las células, detalló el investigador. Al final, todo lo que queda vivo es el microbioma, conjunto de genes de los organismos microscópicos (microorganismos) presentes en nuestro organismo.

En general, todo depende de lo sensibles que sean las células a la pérdida de oxígeno. Mientras que algunos nervios humanos mueren minutos después de la pérdida de circulación, recientemente se informó que se pueden aislar células troncales musculares viables 17 días después de la muerte.

Las etapas de la muerte son cuatro: Algor mortis, caracterizada por la caída de la temperatura corporal; Livor mortis, algunas zonas del cuerpo acumulan mayor cantidad de sangre; Rigor mortis, endurecimiento de músculos y articulaciones; Putrescina y cadaverina, autodigestión de los órganos y tejidos.

¿El cabello y uñas continúan creciendo al morir?: No, la explicación es que la contracción de la piel hace que se dé esta ilusión. ¿La orina es expulsada? Sí. Si bien el rigor mortis, etapa en la que se endurecen los músculos, se da tras horas de morir; al instante del fallecimiento, los músculos se relajan, incluyendo los esfínteres.

Esto es lo que dice la ciencia. Ahora que sabes que está confirmado que después de la muerte aún queda vida en ti, conviértete formalmente en donador de órganos AQUÍ

Conoce más en Rompiendo el Mito 

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