¿Qué podemos hacer las mujeres ante los feminicidios cuando las autoridades nos siguen ignorando?

¿Qué podemos hacer las mujeres ante los feminicidios cuando las autoridades nos siguen ignorando?

Por Alba Calderón*

Conozco a varias mujeres que, después de tener que sobrevivir en carne propia la violencia feminicida, se han dedicado a ayudar a otras a sobrevivir y denunciarla. La mujer de la quiero contarles tuvo que investigar y encontrar ella misma al feminicida de su nieta de dos años, que se les escapó a las autoridades la misma noche del crimen. Lo hizo con sus propios recursos, poniendo su vida en riesgo con tal de que el tipo no dañara a más niñas, en uno de los municipios donde más asesinan mujeres, en el Estado de México.

Hay una constante de indolencia y desinformación cuando las autoridades e instituciones se refieren a la violencia que padecemos las mujeres y niñas en este país, y en el mundo entero.  Resistir estos mensajes de odio y desprecio constantes contra nosotras provoca, al menos, indignación; pero de entre las peores consecuencias está nuestro silencio aleccionado por el abuso desmedido y la creencia de que es imposible cambiarlo.

La mujer de nuestra historia confiesa que a pesar de que ella misma padeció violencia en sus relaciones de pareja, no dimensionó el nivel de inseguridad en el que sobrevivían las mujeres  hasta que el novio de su hija asesinó a su nieta a golpes. Las autoridades decían no tener recursos para investigar al feminicida, así que ella misma contrató servicio de internet, abrió perfiles falsos de redes sociales y viajó a distintos municipios hasta encontrarlo.

La propuesta de la Fiscalía General de la República para tipificar todos los homicidios de mujeres como feminicidios, y evitar así señalar las causales que evidencian la violencia de género, es decir los motivos de odio que componen estos crímenes, no sólo se trata de un profundo error de comprensión por parte de quienes gobiernan y ejercen la justicia. Es otro de sus mensajes de desprecio para nosotras.

Hay siete condiciones, requisitos y circunstancias que la Fiscalía considera “complican inútilmente” la judicialización del feminicidio. Son elementos que evidencian la misoginia del crimen; pero para la Fiscalía sería “más sencillo, eficiente y con más alta sanción” si las investigaciones no exigieran considerar si el delito tuvo violencia sexual, lesiones degradantes, antecedentes de amenazas y acoso, si existía una relación de parentesco, amistad o noviazgo con la víctima, o si existía una relación de confianza o subordinación,  o si la víctima fue incomunicada antes del crimen, si estaba indefensa o si su cuerpo fue exhibido o no.

No hace falta modificar la ley lo que urge es cumplirla.

Por ejemplo, el Observatorio Nacional de Feminicidio advirtió que existe “una ruta de impunidad” que inicia desde las primeras diligencia que no respetan protocolos y se extiende por la falta de sanción a funcionarios que omiten y obstaculizan las investigaciones en los feminicidios.

Ante la crítica las respuestas del Presidente, Andrés Manuel López Obrador, han sido otra muestra de su deprecio hacia nosotras. Primero declaró que la propuesta “era buena” pero “no era buen momento”, luego dijo que la información sobre los feminicidios era manipulada por los medios para atacar a su gobierno.

En fin, hay una lista interminable de declaraciones y acciones misóginas y revictimizantes que se lanzan contra las mujeres desde distintas esferas del poder. Pero sobretodo, todos los días hay crímenes horrendos contra nosotras.

Este lunes supimos del feminicidio de Ingrid Escamilla. Una joven de 25 años a la que su pareja, 20 años mayor que ella, asesinó y desolló en un departamento de la Ciudad de México ¿Cómo actuaron las autoridades? La Fiscalía de la CDMX filtró a los medios las fotos del crimen, violando todo derecho. Además de publicar la foto de ella mutilada, algunos periódicos la acompañaron de titulares revictimizantes y burlones.

Las mujeres tenemos que saber que este sistema está sostenido en nuestros asesinatos y en la apropiación de nuestro cuerpo y trabajo. Y que por eso parece no importarles su atención. Hay suficiente información que nos lo ha advertido. Por ejemplo, feministas como Silvia Federici quien en su libro El Calibán y la Bruja documentó cómo la caza de brujas sirvió para exterminar al menos unos 9 millones de mujeres, a las que se acusaba en juicios sin ninguna evidencia, solo para poder despojarlas  de sus tierras y saberes, y así consolidar las bases del sistema que ahora padecemos. Y gran parte de la lucha del feminismo ha intentado cuestionar las bases que permiten este abuso.

Ya que los hombres son los responsables de hasta el 95% de los asesinatos a nivel mundial. Que la mayoría de los feminicidas son las parejas de las víctimas. Que son los familiares y hombres cercanos los principales abusadores sexuales de niñas, niños y mujeres. Si algo que ha quedado claro, en las distintas corrientes feministas, es que tenemos que cambiar la forma en cómo nos relacionamos con los hombres. El cómo lograrlo es el que toma diferentes caminos.

Mientras seguimos padeciendo la historia de este sistema abusivo. Es por eso que la Fiscalía puede aceptar, muy campante, que los feminicidios han aumentado 137% en los últimos cinco años pero pedir investigaciones “menos complicadas”. Por eso modifican leyes pero no las cumplen. Por eso los medios y varios reporteros se burlan impunemente y lucran con nuestro dolor. Por eso la Fiscalía filtró las fotos de Ingrid. Y por eso también, la mujer de la historia inicial apoya a otras sobrevivientes de violencia que se están informando sobre cómo sobrevivir, a través de reflexiones feministas y de sus propias experiencias, porque el único camino en el que creen, y que tienen disponible, es en el que se construyen desde su propia resistencia.

 

paz
*Alba es Periodista con 15 años de experiencia en distintos medios nacionales de prensa escrita, radio, televisión, internet y redes sociales. Feminista. Poeta.
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